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El riesgo y la sensación de invencibilidad en los niños y adolescentes

El riesgo y la sensación de invencibilidad en los niños y adolescentes.

 

A raíz de la reciente noticia sobre un niño de 14 años fallecido en un circuito de competición de motos, se abre el debate sobre si los niños, que empiezan en este tipo de competiciones a los 10 años, están preparados realmente para asumir estas conductas de riesgo; debido, sobre todo, a que a esta edad el cerebro aún no está desarrollado del todo, lo que implica que  la percepción de riesgo no se ha desarrollado de forma adulta y la  impulsividad y la sensación de ser invencible e invulnerable son características distintivas del cerebro del niño y del adolescente.

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El ciclo ovulatorio, regulación emocional y salud femenina

El ciclo ovulatorio, regulación emocional y salud femenina.

Era sé una vez una niña a la que el día de reyes le bajó por primera vez su regla (menarquia). ¡Estupendo regalo!, -pensó-, cuando escuchó aquello de “mi niña ya es mujer”, como si una no hubiese nacido ya siéndolo. Al menos, tuvo la suerte de vivir rodeada de mujeres a las que no les daba pudor hablar de su menstruación, así que ya sabía que la famosa “regla” ni era de color azul, ni totalmente líquida y que, a partir de ahora, una vez al mes expulsaría un óvulo no fecundado  pero eso no significaría ni que estuviese “mala”, aunque a veces doliese ( y mucho), ni vendría una tía que no conocía de nada a visitarla (¡qué intromisión!).

 

Si, como esta niña, has tenido la suerte de que la menstruación no sea un tabú, como ha sido hasta hace no mucho para la sociedad, -es con el despertar del feminismo cuando empieza a hacerse visible- habrás sido tu propio sujeto de observación y habrás hecho de tu ciclo un estudio de caso único, apuntado síntomas cada mes y observado como reaccionas en “esos días” (otro término peyorativo más). ¿Pero sabemos como funciona nuestro ciclo menstrual y su importancia con respecto a nuestras emociones?

 

La producción hormonal experimenta muchos cambios que, desde el punto de vista psicológico, tienen relación con nuestras emociones. Durante el ciclo se diferencian cuatro fases: la menstruación, fase folicular, ovulación y fase lútea. Durante la fase folicular (fase premenstrual) se produce una bajada de estrógenos, hormona que afecta a la excitabilidad, estimulación y tonificación del sistema nervioso. Además, el estrógeno también incrementa los niveles de neurotransmisores en el cerebro; químicos que incluyen endorfinas, encefalinas y serotonina, y que nos ayudan a sentirnos bien. Cuando el estrógeno baja en la segunda parte del ciclo, también lo hacen estas sustancias por lo que es normal tener sentimientos de depresión, ansiedad e irritabilidad.  Paralelamente también disminuyen los niveles de progesterona que al disminuir provoca mayor irritabilidad, exceso de líquidos y problemas de sueño.

 

 

El 75 % de las mujeres se quejan de algún síntoma físico antes de la menstruación, pero hay un subgrupo que, además, informa de humor deprimido o labilidad emocional, mayor irritabilidad, y tensión, lo que hoy se conoce como síndrome disfórico premenstrual. Cuando estos síntomas perturban la vida diaria pasa a llamarse Trastorno Disfórico Premenstrual, calificado así por el DSM-V. (European Journal of Obstetrics and Gynecology and Reproductive Biology, Volume 156, Issue 1 , 72 – 77)

Lo óptimo, para nosotras, sería conocer cómo funciona nuestro ciclo ovulatorio para interpretar mejor las señales que nuestro cuerpo nos da, conectar con nuestras emociones y así evitar sesgos interpretativos. Además, podríamos sacar más provecho de nuestras potencialidades en cada fase. El ciclo ovulatorio es un signo de salud de las mujeres que debe ser tenido en cuenta de manera biopsicosocial.

 

Sarai Fernández

 

 

NUEVAS FORMAS DE RELACIÓN, EL POLIAMOR.

NUEVAS FORMAS DE RELACIÓN, EL POLIAMOR.

Hasta el momento, la monogamia ha sido considerada como el principal modelo de relación, el más aceptado socialmente. Sin embargo, en la actualidad existen otras muchas formas de relación, que son igual de lícitas que las relaciones monógamas, pero que suelen ser criticadas y rechazadas.

Empecemos primero por aclarar qué es una relación monógama. Una relación monógama es toda relación en la que ambos miembros de la pareja deciden no mantener relaciones románticas y/o sexuales con otras personas. De lo contrario, se trataría de una relación no monógama (Conley et al, 2013, como se citó en Cohen, 2016).

Dentro de las relaciones no monógamas, también llamadas alternativas, existen varios tipos. Destacan las relaciones abiertas, el poliamor y el “swinging” o intercambio de parejas (Cohen, 2016). Una relación abierta es aquella en la que ambos miembros de la pareja han llegado al acuerdo de que pueden mantener relaciones sexuales con otras personas, pero la unión más fuerte sigue siendo la de los dos miembros que conforman la pareja principal (Hjelmstad, McCoy, Ross y Stinson, 2015).  En el caso del intercambio de parejas, este consiste en la práctica de sexo de una pareja con los miembros de otra (Bairstow, 2017; Hjelmstad, McCoy, Ross y Stinson, 2015). Por último, el poliamor es una forma de relacionarse que plantea la posibilidad de poder querer a más de una persona a la vez y mantener una relación afectivo-sexual con más de una persona (Bairstow, 2017; Barker y Langdridge, 2010, como se citó en Barker y Berry, 2014; Hjelmstad, McCoy, Ross y Stinson, 2015). En este caso, no tiene por qué existir una relación más íntima o cercana que las demás, sino que todas pueden estar al mismo nivel.

Cohen (2016) realizó un estudio con personas que mantenían relaciones no monógamas y observó que la gran mayoría de ellas se sentía juzgada por mantener este tipo de relación, ya que el modelo predominante de relación en nuestra sociedad es el monógamo y todo lo que se salga de lo normativo, es rechazado. Es más, en otro estudio se llegó a la conclusión de que entre un 25-30% de pacientes que acuden a terapia y tienen una relación no monógama no se lo dirían a su terapeuta por miedo a ser juzgados (Sprott y Randall, 2015; Weber, 2002, como se citó en Cannon, Davison, Randall, Sprott y Witherspoon, 2017).

En todo tipo de relaciones, pero sobre todo en las relaciones no monógamas, es especialmente importante que la pareja principal negocie una serie de normas que van a guiar su forma de relacionarse y comunicarse. Es decir, deben decidir qué es fundamental que se cuenten, qué tipo de relaciones pueden establecer con otras personas, con qué frecuencia… (Zimmerman, 2012). Estas normas pueden cambiar a lo largo de la relación, porque las personas que la forman van cambiando con el paso del tiempo y sus necesidades o deseos pueden cambiar con ellos. Es más, los problemas suelen aparecer cuando las personas que forman la pareja cambian, así como sus necesidades, pero se siguen relacionando de la misma manera, sin poder adaptarse a las nuevas circunstancias (Bairstow, 2017).

A la hora de trabajar en terapia con parejas no monógamas, es muy importante que los terapeutas por un lado nos informemos sobre este tipo de relaciones y sus principales características (Bairstow, 2017) y, por otro lado, identifiquemos los posibles prejuicios que podamos tener sobre este tipo de relaciones, ya que influirán negativamente en la terapia (Bairstow, 2017). Es decir, es muy importante que tengamos en mente que la monogamia es un concepto que hemos construido como sociedad y que se considera como la forma normal de relacionarse en pareja, pero hay que tener en cuenta que no es la única manera hacerlo (Zimmerman, 2012).

A fin de cuentas, lo que hace que una relación de pareja sea adecuada o no es la satisfacción que los miembros de dicha pareja experimentan en ella, y no si es monógama o no monógama. Existen tantas alternativas de pareja como personas y es importante entender que cada relación de pareja es única porque está compuesta por miembros únicos, con características y necesidades específicas.

 

Referencias

Bairstow, A. (2017). Couples exploring non-monogamy: guidelines for therapists. Journal of sex and marital therapy, 43 (4), 343-353.
Barker, M. y Berry, M.D. (2014). Extraordinary interventions for extraordinary clients: existential sex therapy and open non-monogamy. Sexual and relationship therapy, 29 (1), 21-30.
Cannon, N., Davison, K., Randall, A., Sprott, R.A. y Witherspoon, R.G. (2017). Alternative or nontraditional sexualities and therapy: a case report. Journal of clinical psychology: in session, 73 (8), 929-937.
Cohen, M. (2016). An exploratory study of individuals in non- traditional, alternative relationships: ¿how “open” are we? Sexuality and culture, 20, 295-315.
Hjelmstad, L.R., McCoy, M.A., Ross, D.B. y Stinson, M. A. (2015). Who’s in our clients´ bed? A case illustration of sex therapy with a polyamorous couple. Journal of sex and marital therapy, 41 (2), 134-144.
Zimmerman, K. J. (2012). Clients in sexually open relationships: considerations for therapists. Journal of feminist family therapy, 24, 272- 289.

 

Andrea Caballero Bragado

Psicóloga general sanitaria y terapeuta familiar sistémica

J. K. Rowling y el universo Harry Potter

J. K. Rowling y el universo Harry Potter

Vuelve a nuestras pantallas la saga de Harry Potter. A los cines, Animales Fantásticos, y a las plataformas digitales las películas del niño mago. Parece que el universo Howarts se va a convertir en un clásico y así esperamos que sea. Somos muy fans de los libros de esa mujer valiente que es J. K. Rowling así como de sus opiniones y su postura ante la vida. Seguimos recomendándoselos a niños y niñas de todas las edades por motivos educativos y terapéuticas.

Decisiones muy complejas y personajes nada fáciles son una de las cosas que definen la historia. La definición del héroe del libro, por ejemplo. Es la primera vez que un héroe no es absoluto, de una pieza, sino poliédrico, ambiguo, humano, al fin y al cabo. Tiene multitud de cualidades, como no, pero también defectos. Según va avanzando la saga, aparecen sus ansias de reconocimiento, su suspicacia y desconfianza con los más cercanos, su autocompasión, su impulsividad por la que muchas veces se equivoca…

Pero es por esos defectos por los que se hace más realista la necesidad de un héroe coral. Sin sus amigos no sería el héroe que es. La inteligencia, sensatez y perspicacia de Hermione Granger, la lealtad y el apoyo casi incondicional de Ron Weasley y toda su familia, los marginados de la clase a los que Harry en muchos casos pertenece, ¿dónde antes se había visto un héroe con gafas?

Respecto a tu lugar en la clase o en cualquier grupo humano, la saga envía un mensaje de cambio muy necesario en los primeros años de nuestra vida en la que lo sentimos todo de manera absoluta e inmutable: unos años estamos arriba, Harry es reconocido y admirado, y otros abajo, a menudo Harry es humillado, denostado o temido, con total naturalidad. Precioso mensaje para todos los niños y adolescentes que son los “freaks” de su clase.

Terapéutico también el manejo de la muerte y el abandono, J.K. Rowling nos plantea un héroe huérfano y no pasa por este hecho de puntillas ni lo trata sólo para incrementar la gloria de Harry, sino que recuerda una y otra vez que Harry lo tiene presente y que no hay nada que lo borre, ni nada que pueda hacerse para cambiarlo, sólo seguir adelante y acompañarse por gente que le quiere.

La historia va más allá y no se queda solo en una visión de su micro mundo sino que lanza una mirada más social. La lucha por la pureza de la sangre alegato antirracista donde los haya, el sometimiento por el miedo, por las ansias de poder, por la amenaza a los seres queridos que tanto recuerda a la última gran guerra mundial. Cómo hay gente que sigue resistiendo a pesar de que todo parezca perdido.

Y por último el feminismo sin hacer alarde de ello porque todo el libro perfila los personajes de manera igualitaria. Tanto chicas como chicos son inteligentes, hábiles, deportistas, valientes, activos y protagonistas de forma indistinta de las aventuras, ¡y del quiditch! ¡Precioso deporte!

No podemos más que agradecer a la autora que nos haga partícipes de su mágico universo y desearle que siga escribiendo.

 

Edurne García Corres

Psicóloga general sanitaria y terapeuta familiar sistémica

Socia fundadora de Centro de Psicoterapia Vínculo

 

 

 

¿Qué SÍ hacer si nos confiesan un abuso sexual o violación?

¿QUÉ HACER, COMO AMIGO, AMIGA O FAMILIAR DE ALGUIEN SI NOS CONFIESA UN ABUSO SEXUAL?

¿Qué debemos hacer si un amigo o familiar nos cuenta que ha sufrido un abuso sexual? Es muy complicado responder de manera adecuada ante una situación tan dura como esta. Por este motivo, la psicóloga estadounidense Aurit Lazerus advierte 7 maneras de responder en estas situaciones que son perjudiciales para la persona que ha sufrido el abuso y, por otro lado, 7 formas de responder que ayudan a la persona a superar el trauma.

 

7 RESPUESTAS SANADORAS: QUÉ HACER

 

3 CONSEJOS ANTES DE HABLAR: 
CONSEJO 1:
 Identifica cualquier sentimiento intenso o sensación que puedas estar sintiendo en el cuerpo. Respira hondo y no te asustes.
CONSEJO 2: Enfócate en la persona que te habla. Piensa en su personalidad y vulnerabilidad antes de responder. Sé cálido, amable y reconfortante.
CONSEJO 3: No trates de tranquilizar a la persona mediante el contacto físico ya que al recordar el trauma sexual, el propio cuerpo se siente vulnerable. Para estas personas, incluso un ligero toque puede sentirse invasivo.

 

  1. En lugar de estar centrado en ti mismo → Enfócate en él/ella:

    Empieza centrándote en lo que la persona siente tras haberte contado su historia. Recuerda que la vergüenza y el terror son reacciones comunes. Trata de sintonizar con lo que la persona está pasando, ayúdala a etiquetar sus emociones para reducir la angustia y haz que se sienta segura hablando de sus emociones.
    Ejemplos: 
    “¿Cómo te sientes al contármelo?”
    “¿Qué estás sintiendo en este momento?”
    “Gracias por decírmelo. Sé que ha sido muy difícil hacerlo.”
    “Es normal que te sientas ansiosa ahora.”

  2. En lugar de negar → Afirma que la violación sexual fue una violación sexual.

    Simplemente llamando violación o abuso sexual a lo que vivió la persona, ya estás ayudándola. Afirma que realmente experimentó algo horrible y trata de usar palabras que haya usado ella antes.
    Ejemplos:
    “Eso fue un abuso. ”
    “Eso es aterrador. ”
    “Fuiste violada. ”
    “Es horrible.”
    “¿Te sientes cómoda si uso la palabra violación, o prefieres que use una palabra diferente?”

  3. En lugar de culpar a la víctima y avergonzarla → Externaliza la culpa y la vergüenza.


    Deja completamente claro que la única persona responsable de la violación es quien la llevó a cabo.
    Ejemplos:
    “He oído que cuando las personas hablan de violaciones sexuales tienden a sentirse avergonzadas, así que quiero que sepas que nada de esto ha sido culpa tuya y que no te estoy juzgando en absoluto “. [Solo di la última parte si en realidad no estás juzgando.]
    “El único responsable es quien te hizo daño.”
    “La excitación biológica y el placer físico NO quieren decir que haya habido consentimiento. Eso no fue no fue consentimiento, fue autoprotección biológica”.

  4. En lugar de restar importancia al impacto → Se testigo del impacto


    Escucha atentamente, mientras le das espacio para respirar. No puedes hacer desaparecer el dolor y no puedes hacer que el pasado sea diferente, pero puedes presenciar el dolor ahora. Cuando eres testigo del dolor, ves la verdad emocional de la persona y puedes empatizar con su experiencia. Cuando acompañas a la persona en su dolor, esto le permite mirar el trauma en lugar de ahogarse en él.
    Ejemplos:
    “Debe haberte impactado de muchas maneras. ¿Quieres contarme cómo?”
    “Tu dolor y tu sufrimiento han sido invisibles durante mucho tiempo.”
    “Tuviste que llevar sola esa carga durante días/meses/años/décadas.”
    “Debe ser difícil confiar en las personas/hombres ahora.”
    “Sé que el trauma sexual puede causar problemas en muchos aspectos diferentes de tu vida.”
    “No siempre se puede predecir cuándo los recuerdos dolorosos aparecerán.”

  5. En lugar de dudar → Confirma


    Insiste en que todas sus reacciones tienen sentido dada su experiencia. Refuerza la narrativa más saludable que está construyendo. Ten en cuenta que puede haber tenido síntomas de trauma durante años antes de que siquiera supiera que lo podía llamar acoso o violación.
    Ejemplos:
    “¡Por supuesto que así es como te sentiste!”
    “¡Por supuesto que reaccionaste así!”
    “No había otra forma de experimentar eso.”
    “Nada de lo que sucedió fue tu culpa, incluso si sientes que sí lo fue.”
    “Tu cuerpo recuerda el trauma y por eso el sexo puede provocarte una gran ansiedad.”
    “Por supuesto que tendrás un ataque de pánico si ves a tu violador en el campus.”

  6. En lugar de decidir la acción por ellos → Decide la acción con ellos


    Ayuda a la persona a sentirse empoderada. Ofrécele la variedad de recursos y el apoyo que te sientas cómodo dándole.
    Ejemplos:
    “Puedes elegir cuándo y a quién se lo dices.”
    “Si decides denunciarlo, iré contigo a la comisaría. Si decides no denunciarlo, te escucharé hablar sobre esto siempre que lo necesites.”
    “Si quieres, puedo ayudarte a mirar los perfiles en línea de los terapeutas y puedo ir contigo a tu primera cita.”
    “Después de hablar, ¿quieres hacer algo que te distraiga o simplemente acurrucarte en casa? ”
    ” Cuando estés lista, me gustaría contarte mis propias experiencias de abusos sexuales.”
    “No tienes que ir a ninguna reunión familiar si tu abusador va a asistir. Si decides hacerlo, ya veremos cómo te puedo apoyar.”

  7. En lugar de desconectar → Participa


    Demuéstrale a la persona tu capacidad para interactuar con ella sobre su dolor emocional. Trata de ser consciente de tus propios límites y necesidades para no ofrecer algo que no puedas dar.
    Ejemplos: 
    “Me parece bien seguir hablando sobre el tema pero no quiero hacerlo si eso te va a resultar agotador y abrumador.”
    “¿Dónde te sientes más seguro?”
    “Quiero escuchar más”.

 

 

Aurit Lazerus

Traducido por Marta Mozas Alonso

Psicóloga General Sanitaria en prácticas en Centro de Psicoterapia Vínculo.

 

San Valentín y los Mitos del Amor Romántico

San Valentín y los Mitos del Amor Romántico

Cada 14 de febrero la publicidad, los comercios y tu bandeja de entrada se llenan de colores rojo y rosa, de corazones y de amor, amor y amor.

Todos los anuncios repiten la misma palabra sin cesar y el all you need is love de los Beatles se convierte en la banda sonora de estos días y todo para que encuentres el regalo perfecto para tu pareja, esa que debe ser única, por la que debes darlo todo, a la que debes fidelidad infinita y por la que tendrías que renunciar a lo más sagrado si se diese el caso, porque es única y sin ella no eres nadie.

Vamos, que para vendernos sus productos se agarran a los llamados “mitos del amor romántico” popularizados por Gustavo Adolfo Bécquer en el siglo XIX  y que hemos ido manteniendo a lo largo de los años a través de los medios de comunicación, los cuentos infantiles, el cine, las canciones o incluso la religión, haciéndonos pensar que el amor, para que sea de verdad, sólo puede ser así… y entonces acabamos suspiramos para que llegue el ser que te complete.

 

Sin embargo, el propio creador de una de las canciones más utilizadas estos días, John Lennon, dijo algo así: “Nos hicieron creer que el “gran amor”, sólo sucede una vez. Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja y que la vida solo tiene sentido si encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta.”

No nos contaron que estas fórmulas nos frustran, son alienantes, y que el amor es más extenso y complejo que el amor de pareja.

A causa de estos mitos sobre el amor romántico, le damos a la emoción más humana una exigencia inmerecida y a causa de esto, llegan a terapia numerosas personas con un gran malestar caracterizado por: trastornos de ansiedad por separación, dependencia emocional (que no es otra cosa que una adicción patológica a la pareja), una autoestima baja por no haber conseguido que lo que se supone de una relación o en el peor de lo casos, personas que caen en una relación tóxica, de celos e incluso violenta de la que es difícil salir.

La terapia se centra en revisar la forma en la que hemos aprendido a querer. Este aprendizaje que hacemos en la primera infancia, lo denominamos apego, La teoría del apego (Bowlby, 1973) ha demostrado que los llamados “primeros vínculos” son de crucial importancia en la vida, puesto que pueden ser determinantes en el establecimiento de relaciones personales posteriores.

 

Así, es importante ayudar a nuestros pacientes a reescribir sus experiencias de apego para que éste se torne seguro de manera que se pueda estar abierto a relaciones saludables, sean del tipo que sean, también con una misma.

Porque el amor, lo vivas como lo vivas no es cuestión de naranjas ni dueños, se parece más a caminar en paralelo y libres.

 

Sarai Fernández

¿Qué NO hacer si nos confiesan un abuso sexual o violación?

INTRODUCCIÓN.   Violación y abuso sexual.

En los últimos años, en el ejercicio de la profesión, hemos notado un incremento exponencial de pacientes que hablan de abusos sexuales. Creemos que la principal causa de este aumento de casos relatados a lo largo de las sesiones tiene que ver con un factor:

La visibilización del abuso sexual y la desvinculación de este con el concepto del de violación.

En el imaginario colectivo está empezando a cambiar la idea de que el abuso sexual es la violación y que la violación es la penetración vaginal llevada a cabo violentamente por un desconocido en un callejón oscuro.

Como profesionales de la psicología vemos claro que el abuso sexual, en cualquiera de sus formas, puede dejar hondas y profundas huellas psicológicas que acompañen a la persona a lo largo de toda la vida, no solo en el ámbito sexual si no en todas las facetas que configuran su personalidad.

Debido a esto os vamos a dejar una serie de dos blogs en los que hablaremos sobre qué hacer y qué no hacer cuando un amigo o un familiar nos cuenta que ha sufrido un abuso sexual. Nos encantaría no tener que compartir esta información, pero una de cada cuatro mujeres ha sufrido un abuso sexual en España.


¿QUÉ NO HACER, COMO AMIGO, AMIGA O FAMILIAR DE ALGUIEN SI NOS CONFIESA UN ABUSO SEXUAL O UNA VIOLACIÓN?

¿Qué debemos hacer si un amigo o familiar nos cuenta que ha sufrido un abuso sexual?

Es muy complicado responder de manera adecuada ante una situación tan dura como esta. Por este motivo, la psicóloga estadounidense Aurit Lazerus advierte 7 maneras de responder en estas situaciones que son perjudiciales para la persona que ha sufrido el abuso y, por otro lado, 7 formas de responder que ayudan a la persona a superar el trauma.

 

7 RESPUESTAS RETRAUMATIZANTES: QUÉ NO HACER

  1. Estar centrado en ti mismo

    Hablar sobre un trauma sexual puede ser repugnante, asqueroso y angustioso. Es muy difícil para la persona que está contando el trauma, tener que cuidar la reacción emocional de la otra persona. Es inherente de las violaciones sexuales que otra persona ponga sus necesidades por encima de las tuyas. No hagas que alguien deje de lado sus propias necesidades para cuidar tu reacción emocional.
    Ejemplos
    “Estoy enfadado porque no me lo dijiste antes.”
    “Déjame contarte mis experiencias de asalto sexual.”
    “¡Me estoy volviendo loco!”
    “¿Por qué me lo ocultaste?”

  2. Negar que la agresión sexual es una agresión sexual: 

    La agresión sexual es cualquier contacto sexual o físico en el que no se dio el consentimiento o no se pudo haber dado (persona menor de la edad de consentimiento, demasiado intoxicada, dormida, etc.). Una persona puede continuar con su agresor, y aun así es una violación.

La violación está diseñada para que sintamos que la culpa es de la víctima. La mayoría de las veces, el asaltante no le dice a su víctima que está siendo violada, ni es una situación tan clara como un extraño que te arrastra a un callejón. Lo que la víctima sabe es que no dio su consentimiento, que la experiencia fue terrible y que se siente mal, pero no siempre les queda claro lo que sucedió.

El proceso de curación, a menudo implica reconstruir una narrativa donde se reconoce la violación y se le devuelve la responsabilidad al infractor. Si niegas que la persona fuera violada, refuerzas el trauma.
Ejemplos:
“¿Estás segura de que esa era su intención? Creo que es un buen tipo”.
“Eso no fue un asalto. Él no sabía lo que estaba haciendo porque no tenía experiencia.”
“Querías más experiencia sexual, así que quizás esto sea algo bueno.”
“Te quedaste con él, o sea que no pudo ser una violación”.
“No puedes cambiar de opinión una vez que empiezas a tener relaciones sexuales.”
“Así es como son los chicos.”
“¡Pero a ti te gusta!”
“¡Los chicos no pueden ser violados!”
“No cuenta si él no usó el pene.

3. Culpar/avergonzar a la víctima:

Las víctimas están naturalmente dispuestas a culparse a sí mismas en lugar de a su agresor, especialmente al principio. No digas nada que implique que cualquier persona que no sea el infractor, sea responsable. Decir cosas que culpan implícita o explícitamente a la persona por lo que sucedió refuerza el aspecto más vergonzoso del trauma, y les incita a pensar que de alguna manera son responsables de esta experiencia devastadora.
Ejemplos:
“¿Cuánto habías bebido?”
“No dijiste que no”.
“¿Por qué fuiste sola a esa fiesta?”
“Bueno, le dejaste meterse en tu cama”.
“Debes haber hecho algo”.
“¿Por qué sientes vergüenza si no fue tu culpa? No lo entiendo”.

  1. Minimizar el impacto de la violación sexual:  

    El contacto sexual sin consentimiento conduce a síntomas significativos de salud mental, como vergüenza, aumento de la promiscuidad sexual, disminución del interés por el sexo, pánico, evitación, disminución de la autoestima, funcionamiento gastrointestinal alterado, pesadillas, recuerdos intrusivos , comportamiento compulsivo, tristeza profunda, aislamiento social y dificultad para concentrarse. Estos síntomas persisten durante años y, si no se tratan, durante décadas. Si tu reacción minimiza el impacto de la violación, está reforzando el trauma.
    Ejemplos:
    “¿Por qué sigues teniendo ataques de pánico?”
    “Bueno, no parece tan horrible. Tal vez eres demasiado sensible.”
    “Fue hace mucho tiempo, ¿no puedes superarlo?”
    “Estuviste inconsciente durante la mayor parte del tiempo, ¿por qué todavía te hace sentir mal?”
    “¿Por qué sigues deprimida?”
    “Es solo una cita. Tranquila.”

  2. Dudar:

    Se necesita resistencia psicológica para hablar sobre una agresión o violación sexual. No confundas a la víctima haciéndole preguntas que desafíen o pongan en duda lo que te está contando, especialmente cuando no es la primera vez que se las hacen. A veces, las personas piensan que si la víctima consigue ver la experiencia de “asalto” como un “malentendido”, se sentirá mejor. No lo hará. Se sentirá mucho, mucho peor.
    Ejemplos:
    “¿Cómo sabes que eso es lo que sucedió?”
    “¿Estás segura?”
    “Sé que crees que estás diciendo la verdad, pero debes pensar en ello desde su perspectiva.”
    “Si realmente hubieras sido violada, estarías más molesta.”
    “Si no puedes recordar todo, ¿cómo sabes lo que realmente sucedió?”

  3. Decidir la acción por ella:

    Las personas mantienen sus historias en secreto como una forma de recuperar el control. Alentar a alguien a tomar acción puede abrumarlo. Recuerda que informar a las autoridades sobre la agresión sexual puede causar más daño psicológico. Las víctimas de violación que buscan una reparación legal deben hablar sobre sus cuerpos, sus experiencias sexuales, sus momentos más vergonzosos y dolorosos, sentirse expuestas repetidamente. Si insistes en qué acciones deben tomar, les quitas su autonomía y refuerzas su trauma.
    Ejemplos:
    “¡Deberías haberlo informado a la policía! Llamemos ahora.”
    “Voy a matarlo.”
    “¡Tienes que decírselo a más personas! ¡Podría hacer daño a alguien más!”
    “Llamemos a un terapeuta ahora mismo.”
    “Deberías empezar a salir de nuevo. Sería bueno para ti.”
    “Mi hermana pasó exactamente por lo mismo. Esto es lo que deberías hacer.”

  4. Desconectar: 

    Uno de los temores que tienen las víctimas de una violación sexual es contar los detalles de su trauma y luego sentir emociones intolerables como la vergüenza, el disgusto, el odio a sí mismo y el dolor. Si tú, como oyente, te desconectas, entonces la persona que está compartiendo contigo su experiencia puede sentirse más sola y más abrumada que cuando empezó.
    Ejemplos:
    “Necesito más detalles antes de saber lo que pienso sobre todo esto.”
    “Um… ¿qué quieres que te diga?”
    “Hablemos de otra cosa.”

 

Aurit Lazerus

Traducido por Marta Mozas Alonso

Psicóloga General Sanitaria en prácticas en Centro de Psicoterapia Vínculo.

INTELIGENCIA EMOCIONAL INFANTIL

INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LOS NIÑOS

De manera cotidiana nos vemos inmersos en multitud de emociones como miedo, tristeza, ira, alegría, asco, sorpresa… Estas emociones imperan en nosotros e influyen en nuestra conducta y en nuestros pensamientos. Pero ¿Qué ocurre en el caso de los y las niñas?, ¿Tienen igualmente emociones que influyen en su conducta y pensamientos?

Efectivamente, al igual que los adultos, los niños y niñas sienten emociones de manera continua, pudiendo sentir enfado cuando no son invitados al cumpleaños de un compañero, miedo cuando se separan de sus padres o tristeza cuando obtienen una mala calificación.

Teniendo en cuenta que las emociones tienen un papel nuclear en nuestras vidas, resulta primordial que los padres realicen desde edades tempranas un entrenamiento en Inteligencia Emocional, es decir, que enseñen a sus hijos a discriminar las emociones propias y ajenas, así como a emitir una respuesta congruente con las mismas.

¿Cómo repercute el manejo de la Inteligencia Emocional en las y los niños?

Diversos estudios realizados con población infanto-juvenil señalan la importancia de la adquisición de una adecuada gestión emocional en edades tempranas del desarrollo, ya que, aquellos niños y niñas que obtienen mayores puntuaciones en Inteligencia Emocional presentan menores niveles de ansiedad social, consumo de sustancias, depresión y rumiación, así como mayores niveles de autoestima, empatía, empleo de estrategias de afrontamiento activo para la resolución de conflictos, y satisfacción ante la vida.

Igualmente, los niños y niñas que presentan una alta Inteligencia Emocional parecen ser más eficaces en las relaciones interpersonales, consiguiendo grandes redes de apoyo, lo cual les hace menos vulnerables a ciertas problemáticas de salud y estrés.

Por el contrario, aquellos niños y niñas que presentan un pobre ajuste emocional son más proclives a desarrollar trastornos de tipo internalizante como ansiedad o depresión. Del mismo modo, se ha observado que los niños que presentan dificultades en esta capacidad obtienen un rendimiento académico bajo, que podría ser explicado por un manejo inadecuado de los estados emocionales propios durante los periodos de evaluación, produciéndose así un desbordamiento que sin duda influye en las calificaciones de estos.

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a que adquieran esta capacidad de manera adecuada?

A continuación, se presentan 5 claves que los padres pueden poner en marcha:

  1. Introducir un vocabulario emocional. Se trata de que los niños conozcan las diferentes emociones, pudiendo describirlas de manera precisa. De este modo, cuando sientan una de ellas serán capaces de identificarlas, nombrarlas e incluso pedir ayuda si lo necesitan.
  2. Favorecer el reconocimiento emocional. Los niños y niñas deben aprender que las emociones van acompañadas de expresiones faciales y sensaciones corporales diferenciales en función de la emoción que predomina. Así se consigue que los niños sean capaces de identificar las propias emociones, las de los demás y comprendan que la aparición de estas sensaciones resulta adaptativa cuando se experimenta determinada emoción.
  3. Fomentar la comprensión emocional. Consiste en que los niños conozcan que las emociones tienen diversas causas, así como múltiples opciones de respuesta.
  4. Permitir la expresión emocional. Es importante que la expresión emocional tenga un espacio en el hogar, permitiendo que cualquier emoción pueda ser manifestada.
  5. Promover una adecuada regulación emocional. Ante las emociones que los niños y niñas sienten, es importante que los adultos emitan una respuesta congruente con la situación presente, evitando el distanciamiento o respuestas desproporcionadas, ya que, la forma en que manejen los adultos la situación será tomado como modelo por los niños, quienes actuarán de manera similar en ocasiones futuras.

Si tenemos en cuenta la clasificación propuesta en el anterior blog sobre los diversos estilos educativos parentales que los padres pueden poner en práctica con sus hijos, el estilo parental que se relaciona con un adecuado desarrollo emocional infantil es el autorizativo. Esta práctica de crianza combina la demanda de exigencias y control con una adecuada percepción y regulación de las necesidades y emociones del niño, promoviendo así que estos aprendan a identificar, nombrar y manejar sus emociones y las de los demás de manera positiva.

María Elena Sánchez Navas

* Para favorecer el debate en casa recomendamos la película Del revés o el cuento El Monstruo de Colores entre muchos otros

ESTILOS EDUCATIVOS PARENTALES Y AUTOESTIMA

ESTILOS EDUCATIVOS PARENTALES Y AUTOCONCEPTO INFANTIL

Durante los últimos años se ha producido un incremento notable de la prevalencia de trastornos psiquiátricos en niños y adolescentes. Según los últimos datos publicados por el Plan de Salud (2013-2018), entre el 7 y el 25% de los menores reúnen criterios para un diagnóstico psiquiátrico, presentando un desajuste significativo en diversas áreas como consecuencia de ello.

Este hallazgo resulta de gran relevancia pues genera repercusiones psicológicas, sociales y económicas que merecen ser tenidas en cuenta. Tomando como referencia el Plan de Salud (2013-2018), se concluye que los trastornos mentales, por delante de diversas enfermedades físicas, constituyen la causa más frecuente de discapacidad, generando un gran impacto en la calidad de vida de la propia persona, así como en la de sus familiares. Igualmente, estos trastornos generan un impacto económico elevado, pues una de cada cinco personas es atendida por los servicios hospitalarios padece un trastorno de este tipo.

 

Además, el desarrollo de psicopatología en la edad temprana supone un factor de riesgo para la aparición de un trastorno en la edad adulta.

 

De este modo, resulta primordial el estudio y prevención de la psicopatología infantil, la identificación y tratamiento del funcionamiento desadaptativo en la edad temprana, así como de los múltiples factores relacionados con el mismo.

 

Uno de los factores identificados por la literatura como influyentes en el desarrollo y mantenimiento de psicopatología infantil es su entorno inmediato, es decir, la familia. Las prácticas de crianza que los padres ponen en marcha adquieren un papel relevante en el desarrollo cognitivo y socioemocional del menor.

 

Existe una tipología señalada mayoritariamente por la literatura, compuesta por cuatro estilos educativos parentales, que se expondrá a continuación:

  • El estilo educativo autoritario se caracteriza por bajos niveles de expresión del afecto, así como una escasa sensibilidad y empatía. Además, presenta altos niveles de exigencias y control, los cuales son impuestos mediante el empleo de técnicas coercitivas.
  • En contraposición con el estilo autoritario, encontraríamos el estilo permisivo, que presenta altos niveles en lo que se refiere a la expresión del afecto y comunicación familiar, así como bajos niveles de exigencia y control.
  • El estilo descrito como autorizativo es aquel que presenta altos niveles de afecto y comunicación, así como unas normas claras, consistentes y adaptadas a las posibilidades y necesidades de los niños.
  • Por último, mencionamos la práctica de crianza negligente, la cual presenta bajos niveles de afecto y comunicación, así como de exigencia y control. Aunque en algunos casos encontramos exceso de control. Al contrario que el estilo autorizativo, el estilo parental negligente, presenta una escasa sensibilidad ante las necesidades e intereses del niño.

 

Una vez que conocemos esta clasificación, cabe preguntarse, ¿Qué estilo educativo se relaciona con el desarrollo de un adecuado autoconcepto infantil?

 

Tanto el estilo autorizativo como el estilo permisivo han sido relacionados con niveles mayores de AUTOESTIMA. Estos niños serán conscientes de su propia valía, siendo capaces de actuar de forma independiente, asumiendo responsabilidades, afrontando nuevos retos, así como tolerando de manera adecuada la frustración.

 

Por el contrario, aquellos niños que han recibido prácticas de crianza de tipo autoritario y negligente presentan niveles bajos de autoestima. Este déficit de autoestima se traduce en una autoexigencia excesiva, temor elevado a cometer errores, inseguridad en la toma de decisiones, estado de ánimo triste, sentimientos de culpabilidad, necesidad de agradar a los demás, así como un pensamiento focalizado en aspectos negativos.

 

María Elena Sánchez Navas

terapia humanista madrid

TERAPIA HUMANISTA Y EMOCIONES

EL MAPA DE LAS EMOCIONES Y LA TERAPIA HUMANISTA

 

¡En pleno verano y casi vacaciones! Para muchos, las vacaciones son un atardecer en una playa prácticamente desierta; Cuando preguntamos qué sientes cuando te evocamos esto, la mayoría dicen CALMA. Y, ¿qué es la calma? Podríamos discutir sobre esto, pero gran parte de nosotros asociamos la calma a la tranquilidad, al equilibrio o a la paz. Mi segunda pregunta es: ¿estás seguro de que todas esas palabras son una emoción? ¿No es acaso la calma la falta de activación?

 

Te propongo un ejercicio sencillo, por favor, visualiza como se pone el sol en pleamar, con unas olas muy pequeñas, ¿podrías decime qué sientes? Puede que te resulte muy difícil encontrar una emoción, muy bien, ahora te lanzo otra pregunta, ¿sientes en alguna parte del cuerpo la sensación?

 

Puede que tu respuesta sea que no, que no sientes ninguna parte con más actividad que otra. Ahora te propongo otro ejercicio sencillo, sigues en esa maravillosa playa y de pronto, un ser querido desaparece de tu campo de visión, miras a cada lado, pero no lo ves. ¿Qué sucede ahora? ¿Qué sientes y en que parte de tu cuerpo lo sientes?

 

Como ves, todo ha cambiado, ¿qué has sentido? Muchos de nosotros nos referiremos a un pinchazo en estómago, otros hablarán del impulso de ir a buscarlo o gritar su nombre y otros, los más avanzados en “esto de las emociones” dirán que han sentido un miedo intenso. Todos dicen la verdad, pero sólo algunos saben ponerle el nombre a esa vivencia experiencial.

 

¿Sabías que si en la playa, junto a ti, hay una persona de Finlandia y otra de Marruecos a las que les ha ocurrido lo mismo, sentirán esa emoción en el mismo lugar de su cuerpo que tú? Según un estudio de terapia humanista, publicado en el Proceedings of the National Academy of Sciences, tenemos los mismos patrones recurrentes a la hora de experimentar emociones, hasta el punto que pudieron crear un mapa específico emocional.  Por ejemplo, descubrieron el increíble efecto en nuestro calor corporal que tienen la alegría y el amor, mientras que la tristeza y la depresión nos vuelven fríos y distantes. Por otro lado, el desprecio y la envidia son emociones muy parecidas en su manifestación, y el orgullo prácticamente enciende nuestro rostro y pecho al rojo vivo. Saber donde sentimos una emoción es la primera vía para llegar a nuestra emociones primarias cuando no se nos da muy bien reconocerlas.  Estos cambios físicos son la llamada de nuestro cuerpo cuando no hacemos demasiado caso a nuestras emociones -nuestras necesidades-, a veces porque no nos han enseñado a diferenciarlas y otras muchas por una tendencia a  trivializarlas o castigarlas.  Disfrazamos las emociones que nos dicen “qué queremos” por las del “qué debemos”.

terapia humanista expertos

 

Un ejemplo práctico, realizamos un buen trabajo que no se nos es reconocido y nos sentimos molestos por ello. Si ahondamos más, lo que podemos encontrar es una profunda tristeza por no sentirnos lo suficientemente valorados (algo que se traduce por una pérdida de afecto) que si no comunicamos puede que desemboque en una gran desmotivación laboral, un malestar que puede ser el camino de otros como la depresión.

 

En Vínculo, la terapia humanista focalizada en las emociones es esencial en nuestro trabajo, nos ayuda a que os conozcáis mejor y que, juntas, aprendamos a distinguir vuestras emociones. Mediante esta terapia, nuestras chicas favoritas, las emociones, son atendidas, validadas y aceptadas convirtiéndose en el agente ideal para el cambio.

 

Sarai Fernández

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