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Testimonio de una paciente acerca de su trayectoria en Vinculo

Encontrar a una buena terapeuta es igual de difícil que encontrar el amor... en un momento de incertidumbre, desesperanza y enfermedad, cuando ésta última, además, tiene la palabra, la simple idea de “ponerte bien” es la quimera más inalcanzable que has podido escuchar.

He de reconocer que nuestra relación no siempre fue bien, los principios fueron duros, hablaba mi enfermedad… pero con el tiempo y el esfuerzo de quién tienes delante, te das cuenta de que te aceptan, de que te comprenden, de que no te juzgan y, como consecuencia de esto, te enseñan lo más importante: a aceptarte, a entenderte, a no juzgarte…

No es hasta entonces, cuando la palabra “vínculo”, unido a la excelencia y profesionalidad, se convierten en el lazo y el motor que te impulsa. La confianza en ellas se traduce en confianza en ti y hacen que puedas descartar esa quimera, porque tras incontables horas de charla, ésta, se hace realidad.

Vínculo se convirtió en una constante de mi día a día… durante y después, también ahora… y siempre… como una voz propia e interna, todo lo aprendido me ha ido guiando en mis pasos, para seguir bien, para saber el camino cuando estoy mal y, lo más importante, para anticipar el desastre y saber pedir ayuda cuando la vida irremediablemente se tuerce.

Vínculo no es sólo un gabinete psicológico, Vínculo es un lugar donde te sientes segura para reestructurar, donde, a pesar de que el espacio físico pueda cambiar, la atmósfera, el clima y la calidad de las personas que lo hacen posible, siguen presentes y reconocibles con la misma capacidad de ayudar…

Pase el tiempo que pase, volver cuando lo necesitas, es regresar a una especie de hogar para la tan añorada SALUD mental.

 

 

AÑO NUEVO, VIDA NUEVA. LA MOTIVACIÓN POR SUPERAR EL TCA.

Comienza un nuevo año, y como es natural en nuestra forma de funcionar, tenemos que hacer un resumen valorativo de lo que ha sido el 2021 para nosotros, así como el plantear el futuro que queremos de cara al 2022.

Es cierto que el 2020 y el 2021 no se pueden considerar como años en los que las valoraciones reflejen una realidad generalizable, de si lo hemos hecho mejor o peor respecto a nuestro autocuidado en comparación con el año anterior. Está claro que tendremos que premiar nuestros éxitos a través del autorreconocimiento, pero ¿qué hacemos con nuestros fracasos? ¿Cómo he de hacer una valoración realista de si lo he podido hacer mejor de lo que lo he hecho?

Entendemos que has hecho una valoración realista del fracaso si (Marlatt y Gordon, 1985):

  • Entiendes que es un fallo y no un fracaso. Y que tu fallo no te convierte en una inútil, incapaz o incompetente ni se sustenta en eso. Puedes cometer errores, como recaer en los síntomas, o dejar de cumplir una pauta y otros muchos otros, y ello no conlleva un fracaso absoluto sino sólo un fallo concreto, situacional.
  • Sabes que vas a aprender de ese error para intentar no cometerlo en más ocasiones, porque te importa mucho lo sucedido y quieres cambiarlo. Una actitud tolerante con el fallo y su frustración hace que no se convierta en fracaso.
  • Sabes que, cuando te enfrentas a la incertidumbre de una nueva situación, puedes hacerlo bien porque tienes una experiencia previa, de la que se pueden extraer lecciones incluso fallando. Hay que promover la autoeficacia.

Con esto llegamos a la conclusión de que de la caída podemos aprender algo nuevo. Es una frase que oirás mucho en nuestro centro si decides empezar tratamiento con nosotros/as o si ya estás con uno de nuestros/as profesionales.

También es cierto que debemos afrontar un fallo como lo que es. Entender que es algo que debemos evitar y pelear por evitarlo. Pelear por entrar en la tentación de fallar siempre es lo primero. El problema de la excesiva autoexigencia y autocastigo es el catalizador de la entrada al bucle destructivo que transforma el fallo situacional en fracaso.

La entrada al bucle tiene también otro tobogán que hace más difícil la evitación de este, las expectativas no realistas. No puedo pretender obligarme a hacer cosas de las que no estoy lista por tener un fuerte deseo de salir de mi TCA. El cambio se debe asimilar a un ritmo en el que el tratamiento suponga un reto, lejos del aburrimiento o la autoexigencia desmedida. Si puedo dar más, está claro que vamos a intentar dar más. El problema viene cuando no soy consciente de que no puedo dar más, o cuando veo que intentar ir rápido me desespera más de lo que me ayuda.

Los psicólogos/as, en el principio de todo, nos centramos en conocer la forma de funcionar de tu persona y de tu familia y otros significativos, para entender cuál es la necesidad y cuáles las herramientas. También observamos cómo te ves tú en cuanto a tu forma de afrontarlo, herramientas y apoyos, y a veces es necesario empezar desde el denominado paso 0. El paso 0 es el de entender porqué quieres deshacerte del problema y cuál es la motivación y el procedimiento que deseas aplicar, por dónde deseas empezar, qué elementos del cambio no estás siendo consciente de que necesitas cambiar.

Cuando el paso 0 se completa, el psicólogo/a y el/la paciente van en sintonía y es más fácil que el tratamiento tenga éxito.

¿Os dais cuenta de cuántos factores influyen en que una terapia tenga éxito? ¿De cuántas cosas depende que tu motivación crezca, se mantenga o decaiga? ¿Tienes dudas sobre si es realista tu valoración del fallo o del éxito?

El equipo de Vínculo no sólo habla de síntomas, pautas y problemas familiares. También hablamos de la persona dentro de sus circunstancias, pasadas y presentes. Pretendemos la ayuda desde el paso 0 hasta el paso final, y nos frustramos, motivamos y animamos contigo durante el tratamiento. Porque en todos los tratamientos hay altibajos, y el tratamiento consiste en saber analizarlos y sacarles provecho.

LA IMPORTANCIA DE LA EXPRESIÓN EMOCIONAL Y EL APOYO SOCIAL EFECTIVO

En estos tiempos de pandemia hemos notado lo fundamental que es transmitir las emociones no sólo a través de las palabras, sino también a través de hechos y acciones, como es dar un abrazo, una caricia o un «vamos a quedar». La situación de miedo e incertidumbre que las circunstancias nos obligan a vivir hace que, para muchas personas con problemas previos de expresión emocional  esto sea un verdadero suplicio.

Conectar con estas personas es, en muchas ocasiones, imprescindible para que su pronóstico no empeore. Un gesto de afecto, un beso o un abrazo son recursos que en un principio no parecen otra cosa que añadidos al apoyo social general, pero estos pueden significar la diferencia entre la vida o la muerte, el éxito o el fracaso terapéutico o un día más o menos de sufrimiento.

¿Quieres ayudar a que tu pareja, amigo/a o familiar mejore su expresión emocional?

Si no soy capaz de identificar y expresar mis emociones de manera satisfactoria, cuando tenga un problema no voy a sentirme comprendido y voy a entrar en un bucle infinito de discusiones. Lo primero que debo hacer es crear y alentar un espacio físico y social en el que se favorezca la expresión emocional.

EL ESPACIO FÍSICO

  • Espacio cómodo y sin distractores (ni móviles, ni tele, ni tablet ni ordenadores).
  • Comunicación no verbal: oriento mi cuerpo hacia la persona que habla. La miro a los ojos y escucho atentamente.
  • Hablo desde “mi punto de vista”, y no desde “lo que es”. Aunque coincidan y tengas razón, la otra persona se va a sentir atacada.
  • No interrumpo. En psicología llamamos Puntuación al fenómeno de interrumpirse entre personas que tienen un conflicto cuando una de ellas lo cuenta desde su punto de vista y es interrumpido por la otra persona que se ha ofendido. Esto no favorece la expresión emocional, sino el conflicto.
  • No cerramos la conversación hasta que todos los presentes hayan expresado su punto de vista.

 

EL ESPACIO EMOCIONAL, LA VISIBILIDAD

  • Evitar hacer comparaciones: Lo que vive la persona es único, y la comparación va a enfadar a quien se expresa porque no se tienen en cuenta las circunstancias de cada uno.
  • No invalidar: evitar los comentarios del tipo “no te tienes que sentir así”, “no estés triste”. Sustituirlo por “no me gusta que estés así”, “me inquieta verte triste”.
  • Evitar la paradoja pragmática, o la comunicación doble vinculante: es el famoso “haz lo que quieras”, en el que digo verbalmente que eres libre de hacer lo que quiera sin ofenderme, pero con el tono subrayo exactamente lo opuesto. Si quiero expresar que es algo que me molestaría que hicieras, lo expongo abiertamente.
  • Evitar la tendencia a buscar el culpable: la culpa no es de todos ni de ninguno. La culpa es algo que no permite explicar un suceso de forma realista, porque normalmente las personas no buscan hacer daño a sus seres queridos. Hay excepciones, pero ver lo acontecido como una suerte del cúmulo de múltiples causas, entre las que pueden estar los errores cometidos por uno, es más realista y se vive mejor desde la persona que tiene problemas de expresión emocional.
  • Evitar el error fundamental de atribución: lo negativo que le pasa a los demás no es sólo por cómo son, y lo positivo que nos pasa a nosotros no es sólo por cómo somos. Todo es relativo no se le puede atribuir todo a la persona ni tampoco a las circunstancias

Creando un espacio físico y social que favorezca la expresión emocional mejoramos también la calidad de la comunicación entre personas. Notaréis como, a pesar de ello, hay personas a las que les cuesta sacar aquello que tienen dentro. Les falta práctica y entrenamiento.

Desde Vinculo trabajamos en el entendimiento propio y ajeno en lo emocional de la persona. Te ayudamos a que te expreses y conectes mejor con la gente, para que esa gente pueda llegar a ayudarte o entenderte de una forma más sencilla. También trabajamos con parejas, familia e incluso amigos que quieran acompañarte en este proceso.

 

José Miguel Budia

Fiestas sin excesos

Hoy en dia navidad, fin de año y el día de reyes es para muchos la época más esperada del año, estas fechas las tenemos percibidas como tiempos para compartir con la familia y disfrutar, dar y recibir se vuelve parte de estas semanas casi como una norma, pero ¿somos conscientes y hemos pensado en cómo gestionar los regalos para los niños de cara a estas fiestas?.

El comercio nos abruma y llena de estímulos consumistas, tanto niños como adultos llegamos en muchos puntos a sentir la ¨necesidad¨ de tener algún objeto debido al bombardeo constante de ropa, juguetes, perfumes o cualquier objeto en general.

Llegado a este punto, ¿influye realmente la cantidad de regalos que desenvolvemos con que tan felices podamos llegar a ser?; pues a esta pregunta Laura Markham nos tiene una respuesta y en sus estudios hace referencia a que: “se demuestra que tener muchas posesiones materiales, usualmente nos hace valorarlas menos” es decir, mientras más le presentemos un estimulo a un niño este menos agradecido será, de igual modo está demostrado que cuando no nos sentimos agradecidos, no nos sentimos felices. Así que podríamos resumirlo de la siguiente manera:

abundancia material + ausencia de gratitud = menos felicidad.

Dicho esto, desde Vinculo queremos brindarles a continuación algunos tips para ayudarles a manejar la ansiedad de la compra de los regalos durante las festividades:

  • Si es posible y la edad del niño/a lo permite hacer una lista en conjunto de sus deseos, tratar de descartar los juguetes que no aportarán mayor beneficio.
  • Comprar juguetes que creas que tu como adulto puedes compartir con el/la niño/a, algunos de estos son: juegos de mesa, rompecabezas, juegos de roles.
  • Asegúrate a la hora de dar un regalo que pueda tornarse sexista que al niño le guste el juguete por lo que es y no porque se trate de una elección que le ha impuesto su rol.
  • Regala experiencias como: ir a un parque de atracciones, ir a su restaurante favorito, un curso, alguna salida con amigos, etc.
  • Ten en cuenta las debilidades del niño/a que tú observas o que sus profesores te indican para comprar los regalos.
  • Evita regalar dispositivos electrónicos y si los regalas que sean en una edad en la que se pueda aprovechar de forma saludable, si eres capaz de controlar su uso para no convertirlo en abuso o dependencia; y que se use mayoritariamente para actividades también grupales (parchis o ajedrez en tablet, competiciones de partidas de 2).
  • Si no es posible controlar la cantidad de regalos que se le dan al niño/a, guarda algunos y utilizalos posteriormente para reforzar conductas. Ya que si a un/a niño/a se le muestran muchos regalos , no pueden centrar su atención en todos, por lo cual terminan desinteresados por la mayoría de estos. También puede darse lo que se conoce como “el síndrome del niño hiperregalado” que, genera frustración a largo plazo ya que como comentamos anteriormente si un niño se acostumbra al estímulo de recibir regalos constantemente cualquier caso que rompa esta rutina se convertirá en algo inadmisible, también se pierde la ilusión por lo que la reacción es más apática cada vez.

Desde Vinculo esperamos que tengáis unas felices fiestas, siendo conscientes en las compras.

Josmary Brazón

Las emociones no tienen género

«Encajar y no ser rechazadxs”. Los roles de género han jugado un papel muy significativo en esta frase, el hombre y la mujer han crecido a través de normas sociales que los encasillan en una serie de etiquetas de conducta. Algunas de estas son tan sutiles, que calan en el subconsciente haciéndonos creer que nuestra manera de actuar es espontánea. Por ejemplo, el niño que reprime sus ganas de llorar cuando se siente lastimado, por miedo a sentir bullying de otros, ya que “los niños no lloran”, el rosa para las niñas y azul para los niños, los juegos de roles, las aficiones, las profesiones, la identidad, la orientación sexual… parece que cada aspecto de nuestra vida desde la infancia, esta “determinado” por estos constructos sociales ligados al sexo (sin tener ninguna consideración con las personas trans o no binarias).

 

Es posible que parte de nuestra manera de comportarnos, no sea más que un mecanismo de defensa para no sentirnos excluidxs. Conforme vamos creciendo, esta presión por encajar se hace cada vez mayor y comienza a aparecer de forma más evidente. La forma en que actúas, como te comportas, todo tiene un significado y, si te sales de los patrones establecidos, unas consecuencias para la sociedad. La masculinidad y feminidad son conceptos que hasta hace muy poco, eran entendidos como puntos opuestos de un continuo, por lo que se presentaban como contrapartes (Medina, 2007). Esto influye no solo en nuestra manera de actuar e interactuar con los otros y con el ambiente, si no también, en como manejamos nuestras propias emociones. La salud mental, por supuesto, no ha quedado libre de estas distinciones de género. Enfocándonos en el niño que crece creyendo que mostrar sus emociones es sinónimo de ser débil, es menos probable que cuando sea adulto busque ayuda cuando la necesita. Ya que la búsqueda de ayuda no es coherente con la creencia “masculina” de que debe ser fuerte y autosuficiente. Esto se evidencia en la alta tasa de suicidio en hombres en nuestro país. Según los datos del INE (Instituto nacional de estadística), de las personas fallecidas por esta causa, el triple de las muertes son hombres (2.771 sobre las 900 mujeres).

 

Esto nos hace cuestionarnos que tal como se muestra en los estudios de psicología diferencial, no parece que sea una cuestión biológica lo que hace que, las mujeres tengan prevalencia en trastornos específicos como ansiedad y depresión, y que los hombres mayor incidencia en conductas antisociales y en adicciones. Gaviria S.(2009), señala que las diferencias de género no son reales porque las mujeres sobreinforman, en tanto que los hombres reportan menos las quejas somáticas y psíquicas a sus médicos. La tendencia de las mujeres a reportar más síntomas de depresión que los hombres puede ser responsable de su mayor probabilidad de cumplir con los criterios para un trastorno depresivo, mientras que los varones utilizan alcohol y otras sustancias para disminuir los síntomas depresivos (el alcoholismo es más frecuente entre los hombres y se considera como una forma enmascarada de la depresión) ; con lo cual se evidencia que el contexto social influye y sabemos que es modificable, aunque aparentemente las sociedades son cada vez más igualitarias, niñas y niños siguen presenciando en sus entornos de desarrollo numerosas situaciones en las que esta igualdad no es real. Desconstruir estos ideales es un proceso que está, por fortuna, cada día más en las discusiones actuales.

 

Como vivir más comodxs con nuestra identidad es, en parte, tener estas conversaciones.

El autoconocimiento es positivo para debatirlo y la terapia es un lugar seguro para entender como nos ha influido no solo en la infancia y en nuestro proceso de crecimiento si no también, en el presente las distinciones. Recuerda que, las emociones no tienen género, si necesitas ayuda estamos aquí.

 

 

Josmary Brazón

 

Bibliografía

 

https://theconversation.com/los-ninos-y-las-ninas-interiorizan-los-roles-de-genero-desde-los-4-anos-138082

https://cenitpsicologos.com/el-genero-tambien-afecta-a-la-salud-mental/

Medina, M. (2007). Masculinidades en la era de la razón. Propuesta para el estudio de la identidad y autorrepresentaciones en Suecia y Sudamérica a principios de 1800. En M.C. Medina, E. Dominguez, & R. Icaza-Garza.

Gaviria Arbeláez, Silvia Lucía (2009). ¿Por qué las mujeres se deprimen más que los hombres?. Revista Colombiana de Psiquiatría, 38(2),316324.ISSN: 0034-7450. Disponible en:https: //www.redalyc.org/articulo.oa?id=80615421008

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