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LOS TRASTORNOS ALIMENTARIOS

LOS TRASTORNOS ALIMENTARIOS

Los trastornos alimentarios son el grupo de enfermedades que más muertes provoca en el campo de la psiquiatría o de la psicología. La tasa de letalidad en estas patologías por desnutrición, complicaciones cardíacas o suicidios ronda el  5% según algunos estudios.

Y sin embargo, es una de las enfermedades que permite una recuperación más completa. Es un reto para psicólogos y psiquiatras ya que no consiste sólo en diagnosticar la enfermedad e implicarse en su curación sino también en acompañar a las personas que la padecen en una búsqueda de sentido de la vida y de diseño de un proyecto vital propio  muy gratificante.

Llamamos trastornos de la conducta alimentaria al grupo de enfermedades caracterizadas por la obsesión con la comida y el cuerpo en todas sus dimensiones. Según cómo se exprese esta obsesión presentará unos síntomas u otros.  En función de esos síntomas se etiqueta la enfermedad, sin embargo es muy habitual que no aparezcan de forma pura sino que a lo largo del tiempo se pueda transitar de una a otra presentando un diagnóstico mixto o un TCA no especificado. Los TCA recorren un continium desde el máximo control de la ingesta y del peso (propio de la Anorexia Nerviosa Restrictiva) al descontrol más absoluto como es el Trastorno por atracón o la Bulimia nerviosa purgativa.

Clasificaremos aquí los diagnósticos más comunes y algunos de nuevo cuño, inventados a menudo no por la comunidad científica sino por los medios de comunicación.

  • Anorexia Nerviosa: caracterizada por el temor intenso a engordar, la restricción de un gran número de alimentos y la obsesión y distorsión de la imagen corporal. Se presentan 2  subtipos:
    • Restrictiva: en la que se controla el peso por la infra-alimentación y en ocasiones la hiperactividad.
    • Purgativa: en la que además se puede inducir el vómito y usar laxantes y diuréticos
  • Bulimia Nerviosa: en la BN la persona, en su intento de control obsesivo de la ingesta, pierde a menudo la “fuerza de voluntad” y se da atracones. Entendemos por atracones, o bien una ingesta desmesurada de alimentos en muy poco tiempo (casi siempre dulces y carbohidratos) o una no muy grande cantidad de alimento pero sí acompañada de una fuerte sensación de pérdida de control y un marcado sentimiento de culpa que genera un altísimo nivel de ansiedad. Se pueden presentar también 2 subtipos:
    • Purgativa: en la que al atracón le sigue de una manera compulsiva el vómito o el uso de laxantes y diuréticos.
    • No purgativa: en la que la persona intenta compensar de otras maneras ese atracón, o bien volviendo a una dieta restrictiva o bien realizando un incremento de la actividad física.
  • Vigorexia: es más común en varones y consiste en lograr un cuerpo muy musculado y en ocasiones, voluminoso. Se produce una fuerte obsesión por el físico, por la realización de deporte y la ingesta de determinados alimentos y complementos alimenticios (a menudo muy perjudiciales para la salud) para diseñar el cuerpo musculado con el que se obsesionan.
  • Ortorexia: obsesión por la comida sana. Estas personas sólo pueden comprar alimentos “saludables” o ecológicos. No pueden comer en restaurantes que no tengan garantizadas las estrictas normas que se autoimponen y no pueden comprar sus alimentos en los lugares habituales del resto de la población. Afecta fuertemente a su adaptación y a sus relaciones sociales.

Dentro de las enfermedades que llamamos  “de nuevo cuño” nos hemos encontrado con las siguientes:

  • Alcohorexia: consumir alcohol para evitar la ingesta y para superar la ansiedad que produce la infra-alimentación (se puede considerar un síntoma dentro de la Anorexia Nerviosa)
  • Pregorexia: obsesión de las mujeres embarazadas por recuperar su figura después del parto (habría que sopesar la posibilidad de que la mujer ya tuviera una alta obsesión por el cuerpo antes de quedarse embarazada)
  • Tanorexia: obsesión por mantenerse bronceado o bronceada incluso poniendo el riesgo su salud. Aparece a menudo como síntoma dentro tanto de la anorexia como de la bulimia.

En el recientemente editado DSM-V encontramos  los siguientes cambios:

  • Reconocimiento del trastorno por atracón (deja de ser un TCANE).
  • Revisión de los criterios diagnósticos de la anorexia nerviosa y bulimia nerviosa (pasan a ser menos restrictivos).
  • La inclusión de la pica, rumiación y el trastorno de la ingestaevitativo/restrictivo. El DSM IV incluía estos tres últimos entre los trastornos de inicio en la infancia, la niñez o la adolescencia, capítulo que no existe en el DSM V.

Más allá de los síntomas visibles, físicos y comportamentales los TCA esconden una honda raíz en la personalidad de quien los sufre que es el verdadero reto para los clínicos. Además de ayudar a frenar los síntomas físicos, en lo que tendremos que trabajar duramente es en factores predeterminante o mantenedores como son:

  • La baja autoestima: a pesar del número de éxitos que puedan tener en sus vidas son personas que se sienten incapaces y un fraude para los demás
  • El perfeccionismo: nada es suficientemente bueno, nada les satisface, nada les permite recibir un halago
  • La impulsividad: sobre todo en la bulimia, hay muy poco espacio de tiempo entre pensar algo y hacerlo, su elevado nivel de ansiedad no les deja tiempo para la reflexión a la hora de comunicarse, de plantearse una relación sexual o de tomar cualquier tipo de decisión.
  • La inseguridad: por ese marcado nivel de autoexigencia, nunca se sienten seguras en sus decisiones y se ven muy vulnerables a la manipulación
  • Exceso de control: necesitan tener todo y a todos bajo control, sino se les dispara la ansiedad
  • Irritabilidad: a veces por la falta de alimento, a veces por ver incumplidos sus altísimos “deberías” se pueden enfadar y estallan con mucha facilidad, especialmente con quienes más quieren
  • La dependencia afectiva: es muy habitual que los TCA se presenten con otras adicciones como la adicción al alcohol, a la nicotina, a la cocaína o a las compras, pero casi en el 100% de los casos se presentará con una fuerte dependencia afectiva de una pareja o de un miembro de la familia, frecuentemente de la madre.

El TRATAMIENTO DE LOS TCA CONSTA DE 3 FASES:

  1. Primera fase: SUPERVIVENCIA.

El primer paso es garantizar la supervivencia de la paciente. Esto significa que habrá que sopesar si requiere de un ingreso hospitalario  (si su IMC es inferior a 18,5 o si su nivel de vómitos es alto). En caso de que se le pueda tratar de manera ambulatoria habrá que tratar de implicar a su entorno más cercano para que le ayuden en la gestión de sus alimentos. Durante un tiempo tendrán que supervisar su alimentación, su nivel de actividad física y sus accesos al baño. Quizá necesite la ayuda de psicofármacos aunque cuando comienza a tener una ingesta normal los síntomas de ansiedad y depresión se van reduciendo.

En esta se implementan técnicas predominantemente cognitivo-conductuales.

  1. Segunda fase: LA RELACIONAL

En esta segunda fase se revisan las relaciones familiares y sociales. Es frecuente, que por el propio efecto de la enfermedad o previo a ella las familias de estas personas tiendan a sobreprotegerlas y a sentirse sobreimplicados en sus vidas. Una vez que ven que la paciente ha aprendido a cuidarse y a no pagar con la comida sus conflictos, se sienten con fuerzas de ir dejándolas tomar sus propias decisiones. Aprenderán también a resolver conflictos (procurando no herir a los demás cuando reivindiquen sus derechos) y a comunicarse sin someterse a nadie.

En esta fase es de gran ayuda el grupo de terapia. Se requerirá una orientación más sistémica del clínico.

  1. Tercera Fase: el proyecto vital

En la tercera y última fase se debe ayudar a la paciente a generar un proyecto vital genuino, respetando sus propios deseos y sin sentirse cumpliendo expectativas de nadie. Es una época de autoafirmación y de ir reduciendo su implicación tanto con el terapeuta como con el grupo de terapia. Es conveniente que el clínico tenga aquí una visión más humanista de su intervención.

Respecto a los terapeutas, como decíamos es conveniente saber que se necesita trabajar una serie de actitudes importantes a la hora de intervenir con personas que sufren un TCA. Para empezar, especialmente para las mujeres terapeutas es conveniente hacernos conscientes de la presión que sufrimos todas respecto a la figura y a la imagen. No es patrimonio exclusivo de las pacientes, el índice de obsesión por el aspecto físico en nuestra sociedad es realmente elevado. No conviene olvidarlo y sí luchar contra ello también en nuestra vida cotidiana.

Actitudes y aptitudes necesarias para un terapeuta

  • Establecer alianza con el paciente.
  • Mantener empatía constante.
  • Explorar con cuidado los síntomas evitando el que se sientan juzgados y evitando también

la inducción de síntoma.

  • Limitar las batallas por el control. Hay temas incuestionables como el peso que

es preferible no tratar en las sesiones iniciales puesto que no ayuda en la alianza terapéutica. Discutir, convencer no servirá de nada y hará que el paciente desconfíe y piense que el objetivo de la terapia es que aumente de peso.

  • Mostrar una actitud de compromiso, colaboración y apertura con el paciente.
  • Ganar confianza conociendo al detalle su historia personal.
  • Trabajar la implicación familiar.
  • Manejar la frustración como terapeuta y tener paciencia con el tratamiento sabiendo que son tratamientos largos de años de duración.
  • Solicitar supervisión de un terapeuta experto .Edurne García Corres. Psicóloga del Centro de Psicoterapia Vínculo

    Trastornos alimentarios. Anorexia y bulimia.
    Trastornos alimentarios. Anorexia y bulimia.

Mi hijo me pega, ¿qué hago? (Parte 2)

Mi hijo me pega - Vínculo Psicoterapia2¿Qué hacer? La intervención.

  • Dotar de herramientas para evitar la escalada de violencia como es la práctica del time out o el tiempo fuera.
  • Revisar las normas e intentar que los padres recuperen una cierta autoridad más realista sin caer en la sobreprotección ni en el hipercontrol.
  • Fomentar la autonomía del hijo o hija para reducir su fusión primero con la madre y luego con el padre trabajando, motivando y siendo creativos con su proyecto de vida. Según Haley, se entiende por EMANCIPACIÓN el lograr a nivel académico o laboral lo que la familia considere como éxito, que será lo que le acerca a la independencia (por ejemplo, lograr una carrera, un trabajo, un trabajo bien remunerado…) y lograr establecer relaciones íntimas fuera de la familia (sean de pareja o no). La emancipación deberá ser progresiva.
  •  Intentar sacarle de la triangulación o por lo menos hacerse consciente de ella para que sea menos manipulable. Se intenta que los padres no usen al hijo o la hija como vehículo de su comunicación, y el joven pueda hacer su propia vida. Hay dos métodos extremos que casi siempre fracasan. Uno de ellos consiste en atribuir toda la culpa a la nociva influencia de los padres y procurar que el joven abandone a su familia; lo típico es que el joven sufra un colapso y vuelva al hogar. El otro consiste en tratar de mantener al joven en el hogar y de conseguir que impere la armonía entre él y su familia; esto también falla, porque en esta época de la vida familiar lo que importa no es la conciliación sino la desligazón. El arte de la terapia radica en hacer volver al joven con su familia como una manera de desligarlo de ella para iniciar una vida independiente.

Enfocando en el APEGO Y LA VINCULACIÓN:

  • Ofrecer vinculaciones seguras, fiables y continuas con al menos un adulto significativo.
  • Facilitar la toma de conciencia y la búsqueda de un sentido a las experiencias vividas, por duras que sean.
  • Facilitar la inclusión en redes de apoyo
  • Facilitar la búsqueda de una situación socio-económica justa.
  • Promover los valores de respeto a los derechos humanos
  • Favorecer el humor y la creatividad en la búsqueda de soluciones.

 

Un punto aparte: la violencia entre hermanos.

Respecto a la VIOLENCIA EN LA FRATRÍA recordemos que los celos son el cemento del narcisismo, son el camino para DIFERENCIARSE, para construir su autoestima. La intensidad de los celos está relacionada con la tolerancia a la frustración y con la RELACIÓN CON LOS PADRES.

En la INTERVENCIÓN es muy importante fomentar la empatía entre los hermanos trabajando el cambio de roles, e ir compartiendo las diferentes narrativas de ambos hermanos para dotar de sentido y circularidad a las dinámicas familiares vividas por ambos. También se intenta trabajar la solidaridad entre ellos para salir adelante en una situación en que las funciones parentales están dañadas. La relación fraternal es la más “recuperable”, la que puede cumplir la función de ser una relación de apego seguro de referencia aunque en el momento presente está muy deteriorada.

A los TERAPEUTAS y educadores se nos invita a prestar especial cuidado a los siguientes riesgos:

  1. Falta de vínculos afectivos e implicación relacional con los niños
  2. Dificultades para sentir empatía por el sufrimiento de los niños cuando expresan sus sufrimientos de forma agresiva o disruptiva
  3. Sobreidentificación con los niños que pueden llevar a respuestas sobreprotectoras y diabolización de sus padres biológicos
  4. Dificultades en el manejo de la autoridad y ayuda para su autocontrol de emociones e impulsos. Se tiene que lograr un equilibrio entre una autoridad militarista o demasiada permisividad.
  5. Olvidarse de la capacitación de los padres y su rehabilitación

El objetivo principal de la terapia será lograr una correcta INDIVIDUACIÓN sin violencia. Parece paradójico que un hijo que muestre odio y rechazo a su madre, padre o hermano a la vez tenga un nivel alto de fusión y dependencia hacia los mismos. Barudy, Dantagnan (2005)  y las teorías del APEGO lo explican muy bien:

Al contrario de lo que se podría creer, los hijos de los padres con dificultades parentales son más dependientes de éstos, en comparación con los hijos de los padres y madres suficientemente competentes. Las diferentes situaciones de malos tratos que las incompetencias parentales crean producen fuerzas emocionales centrípetas que dificultan la diferenciación y la emancipación de los hijos, aumentando el riesgo de imitación de las conductas de los padres.

En las situaciones de malos tratos de las incompetencias parentales, los sistemas de modulación emocional y conductual que los niños necesitan se ejercen a través de diferentes formas de agresión como las amenazas, los castigos corporales y las privaciones de libertad, con el objetivo de provocar temor y miedo en los niños. O, al contrario, se les manipula psicológicamente ignorándoles, negándoles la palabra o insultándoles, estos procedimientos pueden traer resultados en lo inmediato, pero difícilmente se transforman en moduladores internos de los hijos. Por lo tanto no facilitan la autonomía ni la diferenciación, mucho menos el desarrollo de una ciudadanía responsable para el futuro.

Más información

  • Barudy, J. y Dantagnan, M. Los buenos tratos a la infancia: parentalidad, apego y resiliencia

Barcelona(2005): Editorial Gedisa

  • Cirillo, S. Niños maltratado: diagnóstico y terapia familiar. Barcelona (1991) Editorial Paidós
  • Haley, J. Trastornos de la emancipación juvenil y terapia familiar. Buenos aires (1985) Amorrortu editores
  • Linares, J.L. Una visión relacional de los trastornos de personalidad. Capítulo de: Roizblatt, A. Terapia Familiar y de Pareja. Santiago de Chile (2006) Editorial Mediterráneo.

http://www.redsistemica.com.ar/personalidad.htm

  • Micucci, J.A. El adolescente en la terapia familiar. Como romper el ciclo del conflicto y el control. Buenos aires (2014) Amorrortu editores
  • Población, P. Yo te manejo, tú me manejas. El poder en las relaciones cotidianas. Bilbao (2013) Desclée de Brouwer

Mi hijo me pega (Parte 1)

Mi hijo me pega - Vínculo PsicoterapiaEs una frase que flota en muchos hogares pero que no sale de la boca del padre ni mucho menos de la madre. Es una realidad que existe pero que cuesta muchísimo reconocer. Toda la familia lo vive con una vergüenza tal, que se ven incapaces de pedir ayuda. Comienzan a dar vueltas en la cabeza a dudas y preguntas: ¿qué hemos hecho mal?, ¿es mi hijo o hija un monstruo?, ¿y si lo hago público y le destrozo la vida?, ¿en realidad es bueno pero tiene arrebatos, descontrol de impulsos?, ¿son las malas compañías?, ¿si su padre y yo nos pasamos el día discutiendo, le ha podido afectar?

No es un problema aislado, es un problema cada vez más frecuente. No se resuelve con más golpes, ni señalando culpables ni poniendo etiquetas. Es un problema familiar, toda la familia debe ponerse manos a la obra para pararlo y dejar de agredirse. Hay muchos tipos de agresiones: está la física, sin duda la más grave (golpes, empujones, escupitajos…) la coercitiva (bloqueos, encierros, hipervigilancia),  los insultos, la crítica constante, la devaluación, incluso la hiperprotección y la imposibilidad de emanciparse, la violencia contra objetos y un largo etcétera que se convierte en el nuevo lenguaje de estas familias. No enseñar a un hijo a ser autónomo de acuerdo a las capacidades propias de cada edad es también una forma de negligencia de graves consecuencias.

Se inicia una escalada, un huracán que toma forma en cuestión de segundos y que no sabemos dónde va a parar ni cuáles son los daños que va a dejar tras su paso. Lo que sí es frecuente que toda la familia (incluido el agresor) se sienta profundamente avergonzado y profundamente culpable (lo exprese o no). A menudo incluso se pide perdón y sin mayores cambios o con un breve período de luna de miel, se vuelve a empezar hasta que el viento de nuevo se arremolina en torno a los pies de todos para prepararse el siguiente huracán y volver a decir en voz baja, mi hijo me pega.

Parece muy obvio pero, si nada cambia, nada cambia. De este infierno se puede salir, se puede ver de otra manera, abrir el foco, ayudar a toda la familia a parar semejante sufrimiento, pero para ello, algo tiene que cambiar y a menudo ya no se puede hacer sin la ayuda de una persona experta. La Terapia Familiar es una herramienta que, con una correcta implicación por parte de todos los miembros de la familia, que no siempre se da el primer día pero se puede ir logrando en las primeras sesiones, puede lograr que en una familia se deje de ejercer la violencia.

Violencia de hijos a padres

 ¿Qué es la violencia Filio-Parental?

 La violencia filio-parental, una de las demandas más habituales en las consultas de psicología en los últimos tiempos.

Es este un tema complejo puesto que es habitual que no se limite a la violencia de hijos a padres sino que se puede extender a los hermanos, que pueda ser del hijo a la madre o que se produzca de padres a hijos en edades tempranas y de hijos a padres a partir de la adolescencia. Intentamos excluir en este análisis la violencia machista en la pareja aunque a veces acompaña la filio-parental. En ese caso, obviamente el abordaje sería otro.

De cualquier manera la VIOLENCIA tanto física como verbal se convierte en moneda de cambio y en un modo de comunicación fallido en muchas familias. Intentemos entenderlo en el siguiente artículo y dar algunas pistas a padres, educadores y clínicos para abordarlo.

En este artículo no abordaremos las consecuencias legales y penales que este problema puede tener para lo cual conviene informarse en las instituciones adecuadas (policía, servicios sociales, etc).

De cualquier manera, se advierte a los clínicos y educadores que la violencia en la familia es un tema acompañado de mucha vergüenza, de muchos sentimientos encontrados y de una intención profunda de que no se sepa fuera de casa por lo cual es habitual que no se recurra a las instituciones y que el tema se esconda hasta que se solicita ayuda psicológica en cuyo caso tampoco se suele confesar desde el principio de las sesiones. Por eso nos conviene estar preparados para detectarlo.

Algunas teorías explicativas

 Según Cirillo, en, familias en las que existe la violencia, se concibe el maltrato como un “intento de resolver conflictos familiares que seguramente se agudiza en puntos del ciclo familiar de mayor tensión como al inicio de la convivencia, ante el nacimiento del primer hijo o cuando los hijos entran en la adolescencia e intentan aumentar su grado de autonomía. Según el autor, detrás de cada acto violento hay un sentimiento de frustración que el terapeuta tiene que lograr encontrar.

Es probable que la violencia sea transgeneracional presente en familias muy rígidas en las que no se educa en la autonomía y en la propia responsabilidad sino en que el control y la motivación siempre vengan de fuera. Se puede sumar el abuso de sustancias, habitualmente alcohol.

La violencia empieza por una frustración para resolver un conflicto y se acaba instrumentalizando para lograr poder.

Fases de la violencia Filio-Parental

  1. Conflicto de pareja agudo, explícito y oscilante.
  2. Inclinación de los hijos hacia uno de ellos, el que adopta el rol de víctima pasiva. Comienzan las dificultades con el rol dominante.
  3. Se genera una hostilidad activa hacia el dominante.
  4. Instrumentalizan la respuesta del niño. Los padres luchan entre ellos a través del hijo: el padre aliado se muestra más permisivo y el padre confrontado más autoritario.
  5. Hay un momento en el que el hijo descubre el juego de los padres y se confronta con los dos.

En el próximo blog,  ¿qué hacer, cómo intervenir? y violencia entre hermanos.

 

Edurne García Corres

 


 

Crianza y apego. Impresiones de una madre psicóloga.

A la hora de hablar de crianza y apego es necesario decir que relación madre-hijo es la relación más importante de la vida de cualquier persona, en eso creo que estaremos de acuerdo, seas madre-psicóloga o no. Y como no quiero generar controversia nada más empezar, aclaro que me refiero a la madre porque es la encargada de la lactancia (cuando esta se lleva a cabo) y suele ser la persona cuidadora del bebe durante los primeros meses/años de vida. También en ocasiones la figura principal de apego puede ser el padre, pero realmente es mucho menos frecuente.

Bueno, en definitiva, la madre es la que biologicamente está designada al cuidado principal del bebé, aunque con los cambios sociales puedan plantearse otros escenarios. A partir de aquí donde ponga madre = cuidador principal del bebé.

Este depende de su madre para sobrevivir. Ella su referente nutritivo a todos los niveles (alimentario, físico y emocional), pero sobre todo en la nutrición del afecto.

El amor es lo más básico para la supervivencia

Pensarás, todos necesitamos comer para sobrevivir, y sin duda es así. Pero como ya demostró Harlow con sus experimentos con monos rhesus en los años 70 (bastante duros para los pobres monos, hay que decir) éstos preferían a las “madres sustitutas” hechas con felpa que no les proporcionaban alimento pero si calor, suavidad  y parece que cierto “consuelo”, frente a las madres de alambre que podían suministrar alimento.

El amor, la relación es lo más básico para la supervivencia, esa relación suave, caliente, acogedora y generadora de confianza es más importante que el alimento ante la disponibilidad de ambas cosas.

Incluso cuando los monos se acercaban a la madre de metal para alimentarse intentaban no soltar del todo a la madre de felpa….Si veis las imágenes no me extraña nada, porque la madre sustituta de metal da mucho miedo.

Las necesidades de una madre en la crianza.

Soy madre de 2 niñas, por supuesto son mis pequeños grandes tesoros y se lo demuestro con todo mi amor y dedicación.

Nuestra relación será un modelo para ellas en su forma de vivir y comportarse con el resto de las personas  con las que se relacionen, así como en su manera de interpretarse a si mismas y la realidad presente y/o futura. Igualmente representará su primer aprendizaje para muchas  otras cosas.

En este marco de referencia mis necesidades son  importantes, como me sienta yo con su crianza, sus idas y venidas, sus enfermedades, malas noches, rabietas, disgustos, días que no comen, etc…también son muy importantes en esa relación. Para mi es importante y  muy necesario ser consciente de cómo me siento, estar conectada con cómo vivo todos esos lances, donde está el límite y cuando tengo que pedir ayuda, respiro, retirarme o pedir auxilio….

 

stressed young woman doing many tasks while holding a crying baby

 

Las necesidades de la madre TAMBIÉN SON MUY IMPORTANTES, aunque suene políticamente incorrecto en este momento en el que los modelo llamados de “crianza con apego” están en boca de todos los padres. Lo único importante no es el bebé. Y también por que lo que sienta yo tendrá un reflejo en mis hijas

En alguna ocasión, en los grupos de crianza que sigo me sorprendo leyendo como ante la petición de una madre sobrepasada, que no puede más por que su hijo no la deja ni ducharse 2 minutos la respuesta de las madres es decirle “que tenga paciencia, que su hijo no la necesitará igual siempre…”  pero ¡Esa madre ya ha tirado de toda su paciencia! Probablemente sabe lo que necesita si se para a pensarlo un poco, pero necesita el apoyo de otras madres para hacerlo sin sentir que sus necesidades no la convierten en mala madre. Necesita dormir, ducharse tranquila, quedar con una amiga o caminar un rato sola por la calle…y después de unas horas volver con su hijo a disfrutar plenamente de la maternidad.

La educación. Los padres como modelo

Iconos de concepto de familia

 

Somos el modelo de autorregulación emocional de ese niño, el modelo del sentir con los otros, no podemos hacerle creer que sus necesidades se impondrán siempre a cualquier coste de las de su madre… Sería muy injusto para ellos porque lo también necesitan una guía para saber conducirse emocionalmente y nuestra labor es acompañarles desde el amor, pero también desde la contención.

En algunas ocasiones la solución pasa por implicar más al padre, en el modelo de crianza, en el apoyo a la madre o, lo más importante a mi modo de ver, en configurar un modelo de crianza en sintonía con cómo son ellos(los dos), y qué necesitan como familia. Esta será una tarea complicada, un reto a abordar como pareja pero de su éxito dependerán considerablemente el futuro de ese niño.

 

 

LAS MUJERES, LA PUBLICIDAD Y LOS TRASTORNOS ALIMENTARIOS

Cada año, cuando se acerca el verano o la primavera llega a esos conocidos almacenes, cuando los cuerpos comienzan a quitarse ropa y empezamos a enseñar carne, la publicidad se ocupa especialmente del cuerpo de las mujeres.

La operación bikini, los batidos detox, prepara tu cuerpo para el verano y un largo etcétera de invitaciones a desintoxicarte, pulirte, afinarte, limarte, adelgazarte, tonificarte, fortalecerte, estirarte, hidratarte, broncearte, es decir preparar tu cuerpo para la exposición, evaluación y juicio de propios y extraños.

Pero en los medios de comunicación se empeñan en recordarnos que siempre nos falta (o nos sobra) algo. Y las mujeres de todas las edades emprendemos la carrera sin meta de la perfección, las dietas, el ejercicio contra reloj, los fármacos o pseudofármacos que nos ayudan a bajar de peso, los tés, los batidos… Todo enfocado a pagar grandes cantidades de dinero para ahondar en nuestra insatisfacción y en el: nunca es suficiente. Y en verano, en los centros especializados en trastornos alimentarios se incrementan las consultas, “mi hija ha dejado de comer, mi alumna ha bajado de peso de forma muy rápida, no deja de llorar, se aísla, se siente gorda, sucia, no valiosa…” y las grandes marcas siguen con sus fotografías de mujeres-niñas enfermas, pálidas de anemia, con gesto doliente, ligeras como plumas o derramadas en el suelo sin parecer capaces de nada, ni de estudiar ni de trabajar ni de reír, ni de correr, ni de enfadarse, exigir, mandar o ilusionarse con nada, incapaces en definitiva de vivir y ser agentes de su vida.

Porque interesa mantenernos en el lugar del hermoso objeto inane, puesto en el escaparate para ser observado y enjuiciado hasta que el juicio se hace interno y no podemos acallar nuestra propia voz, entrenada desde el afuera, que nos dice que no eres perfecta, no vales nada, que así, ¿quién te va a querer?. Y ahí, desde la desesperación, pedimos ayuda para reconstruir nuestra autoestima y volver a ser personas, dueñas de nuestra vida y no esclavas de nuestro aspecto.

Y en esa lucha nos encontraréis, para profundizar en las raíces de la insatisfacción, junto con muchas otras personas y movimientos como Gansos Salvajes que intentan desvelar el engaño y proponer una imagen de las mujeres realista, valorada y empoderada.

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