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Alimentación

Cuando estamos estresados, ¿cómo nos alimentamos?

En el calendario, diciembre suele estar marcado como mes de festividades, pero también de exámenes, entregas de trabajos o proyectos y, en general, el cansancio acumulado de todo el año, provocando que sea un mes en el que el estrés está a la orden del día.  Durante esta época, es frecuente escuchar cómo nuestros seres queridos o compañeros hacen comentarios como “cuando estudio se me cierra el estómago” o “no sé qué me pasa que cuando estoy nervioso no puedo parar de comer”.

En el momento que nos vemos sobrepasados por nuestras obligaciones, nos vemos forzados a priorizar nuestro tiempo, descuidando nuestras necesidades y entre ellas la alimentación. Recurrimos fácilmente a las bebidas con cafeína y alimentos con un alto contenido calórico, ricos en azúcar, sal y en grasa, que en general otorgan poco valor nutritivo a nuestro cuerpo.

¿” El azúcar es el alimento del cerebro”?

El cerebro a pesar de suponer sólo un 2% del peso total de nuestro cuerpo consume hasta el 20% de la energía disponible, porcentaje que aumenta en época de exámenes.

A lo largo de nuestra vida nos hemos cansado de escuchar que “el azúcar es el alimento del cerebro”, y en épocas de estrés nos refugiamos en este dicho para comer alimentos ricos en azúcar como bollería o bebidas azucaradas. Sin embargo, no es más que un mito creado por la industria. En realidad, de lo que se nutre nuestro cerebro es de glucosa, la cual se puede adquirir en cantidades adecuadas con fruta, legumbres o tubérculos. El exceso de azúcar provoca a corto plazo grandes picos de glucosa en la sangre, es decir, nos da mucha energía, pero durante un corto período de tiempo, generando tras su efecto sensación de cansancio y falta de energía. En la mayoría de las ocasiones, intentamos contrarrestar esta situación tomando más alimentos ricos en azúcar, entrando de este modo en un círculo vicioso.

¿Cómo afecta la alimentación al cerebro?

Cuando el estrés está presente durante un periodo constante de tiempo, hace que nuestras defensas disminuyan y, como ya hemos comentado antes, precisamente una alimentación inadecuada puede potenciar esta situación y hacer que nos sintamos más débiles.

Accedemos fácilmente a la cafeína por su acción activadora, que nos mantiene despiertos y en alerta, pero al mismo tiempo también puede crear gran ansiedad, siendo muy contraproducente si se necesita estar concentrado. Además, el exceso de cafeína puede producir síntomas de abstinencia como cansancio o dolores de cabeza, tal y como pasaba con el exceso de azúcar. Por esta razón, controlar la administración de estas sustancias puede ayudarnos a sentirnos más descansados a lo largo del día.

Para elevar el aporte de glucosa, debemos hacerlo sin comer una cantidad excesiva de comida y sin llevar un hábito alimenticio bajo en nutrientes, ya que puede dar lugar a digestiones pesadas y momentos de somnolencia, provocando un enlentecimiento del funcionamiento cerebral y perjudicando directamente la capacidad cognitiva. Además, no debemos descuidar la presencia de determinados nutrientes en la dieta como las vitaminas, las sales minerales o los oligoelementos, pues tienen una relación directa con la capacidad de concentración, memoria y estado de ánimo.

 

Consejos para un adecuado estilo de vida durante momentos de estrés prolongado

  1. Organizar las comidas. Hacer 5 o 6 comidas al día (como mínimo 4), siguiendo horarios regulares de alimentación. Lo recomendable es que no pasen más de 3 horas entre comida y comida.
  2. Dieta mediterránea. Alimentación variada y equilibrada, controlando la presencia de comida rápida y precocinada, así como la bollería industrial.
  3. Hidratación. Importante beber agua (1,5-2 litros al día).
  4. Realizar ejercicio. Aprovechar los descansos del día para hacer algo de ejercicio físico, como modo para combatir el estrés y como ayuda para descansar mejor.
  5. Correcto descanso. Se recomienda dormir al menos siete horas al día. Se debe evitar el café y otras bebidas con cafeína horas antes de irnos a dormir, ya que nos activan y dificultan la conciliación del sueño.

 

Lo importante es mantener una alimentación variada y equilibrada, que sea flexible. Hay épocas en la vida que pueden ser más estresantes y que pueden afectar a las funciones básicas, como el sueño o la alimentación. Por eso es importante estar atentos/as a si estamos manejando de manera inadecuada ese estrés, recurriendo a la comida como manera de autorregularnos emocionalmente. Si sientes que necesitas ayuda en este aspecto, desde Vínculo podemos ayudarte.

 

BIBLIOGRAFÍA

Ávila, J. (2014). El estrés un problema de salud del mundo actual. Revista Con-Ciencia2, 117.

Loring, C. (2017). Así actúa el café en tu cerebro. Recuperado de: https://www.lavanguardia.com/vivo/nutrición/20170828/43830263053/efectos-cafe-cerebro.html

Sánchez, B. (2019). Cuidado con lo que comes en época de exámenes: cuanto más sana sea tu alimentación, mejores serán tus notas. Recuperado de: https://elpais.com/economia/2019/05/2019/actualidad/1558431674_391570.html

 

Ana Gómez Peña

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