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Pantallas en el hogar

¿Cuándo introducir el uso de pantallas en el hogar? El importante papel de los padres y madres en el bienestar del niño

La tecnología ha llegado de manera invasiva y abrupta a nuestras vidas y no hemos tenido tiempo para reflexionar qué consecuencias puede traer, especialmente para los más pequeños. Se estima que la edad media de contacto inicial de los niños con su primera pantalla es a los 4 meses de edad.  Sin embargo, Álvaro Bilbao, neuropsicólogo especialista en niños, recomienda que los niños deberían pasar sus 6 primeros años de vida sin pantallas.

Las experiencias tempranas condicionan la mente, ya que es una etapa en la que se construyen conexiones neuronales. Si un niño está expuesto a la actividad de una pantalla en períodos críticos del desarrollo, sus conexiones neuronales se acostumbran a un nivel de excitación estimular elevado, de tal forma que el ritmo de la vida real no es capaz de mantener la atención de los niños. Sin embargo, si los niños tienen experiencias de juego “real”, a través del juego al aire libre, relacionándose con otros niños, leyendo libros, entre otras cosas, se disminuyen drásticamente las posibilidades de desarrollar problemas de atención en el futuro.

Diversos estudios (The Lancet Child and Adolescent Health, Empatallados, Asociación AMALAJER) y profesionales como Swanson. S. W., Brandon T., Mc Daniel y Radesky. J.S. relacionan el uso de pantallas con la disminución de la capacidad de demora (capacidad de esperar una recompensa), la paciencia, la tolerancia a la frustración, el TDAH (trastorno de déficit de atención e hiperactividad) y problemas de comportamiento.

Por otro lado, el uso de las pantallas en los progenitores también genera consecuencias en los niños. Si en los momentos importantes, (comidas, tiempo de ocio, antes de dormir) en los que se construye y fortalece la relación padre/madre-hijo, los progenitores están más atentos al teléfono, aumentan las conductas de frustración, hiperactividad, llanto, mal humor, berrinches, entre otras cosas, en los más pequeños, ya que se sienten desatendidos. Esto implica que los progenitores están menos disponibles para sus hijos y por tanto no les ayudan a la hora de regular y dar un significado a sus emociones y de reforzar sus comportamientos positivos, lo que hace que el comportamiento de éstos se vuelva aún más problemático.

En el estudio “Empantallados”, realizado en España en el año 2018 a más de 1400 familias, se debate con profesionales del ámbito de la salud y la comunicación sobre la introducción de las nuevas tecnologías en la infancia. De él se extrae que los videojuegos no son negativos en sí mismos, pero sí un mal uso de éstos. A continuación, os dejamos una serie de recomendaciones:

  • Selección adecuada del contenido del videojuego. Atención a contenidos violentos, sexistas o discriminatorios. Se recomienda la búsqueda de contenidos que sean apropiados para la edad y didácticos.
  • Un máximo de 3-4 h semanales, distribuidas entre 30-60 minutos diarios con períodos de descanso de 15 minutos cada hora.
  • No prohibir ni censurar el uso de pantallas, ya que esto aumenta su atractivo. Establecer límites y normas claras comunes para todos los miembros de la familia, incluidos los padres y madres.
  • Fomentar el diálogo con el niño para evitar que vuelque sus frustraciones a través de los videojuegos para evadirse de la realidad. Enseñar a dialogar es enseñar a pensar, hablar de cosas profundas con los hijos, interesarse por su mundo interno, sus estados emocionales, fomentar la confianza en la comunicación y no juzgar nunca.
  • No poner la videoconsola en la habitación; mejor que se encuentre en un espacio común y supervisado por un adulto, incluso que éste se involucre en la actividad. El niño NO es un experto, por mucho que aparente manejar mejor la tecnología que los adultos.
  • Ofrecer alternativas de ocio atractivas para los menores que fomenten una relación sana con sus iguales y con el entorno familiar. El videojuego nunca será un sustitutivo de la educación familiar.

¿Cuándo debemos preocuparnos y consultar con un experto?

  • Nadie mejor que un padre/madre para conocer a su hijo, por ello estar atento a cambios en el comportamiento (aumento de la impulsividad, bajo rendimiento escolar, ausencias injustificadas en el colegio, cambios repentinos de humor, pérdida de peso, síntomas depresivos, cambios en el sueño y alimentación, aumento de la agresividad…)
  • Abandono por parte del niño de actividades que antes consideraba gratificantes, desarrollando conductas más individualistas como aislarse en su cuarto, dejar de quedar con amigos, disminución de la comunicación en casa etc.
  • Por último, se invita a la formación responsable de los padres y madres en las nuevas tecnologías, de tal forma que se pueda supervisar a los hijos y se permita generar un debate reflexivo en la familia sobre cuándo es adecuado o no un determinado videojuego o red social, acorde a la edad y necesidades del menor.

A continuación os dejamos los enlaces de los estudios para una mayor información, en los cuales encontraréis consejos y vídeos detallados de expertos. Ante cualquier pregunta no dudéis en poneros en contacto con nosotras; en Vínculo estamos especializadas en Terapia Familiar y menores, estaremos encantadas de resolver vuestras dudas.

https://empantallados.com/

http://amalajer.org/images/stories/pdfs/abuso_videojuegos.pdf

Referencias

Walsh, JJ, Barnes, JD, Cameron, JD, Goldfield, GS, Chaput, JP, Gunnell, KE, y Tremblay, MS (2018). Asociaciones entre comportamientos de movimiento de 24 horas y cognición global en niños de EE. UU: un estudio observacional transversal. The Lancet Child & Adolescent Health2 (11), 783-791; DOI 10.1016/S2352-4642(18)30278-5.

Brandon T. McDaniel, Jenny S. Radesky. Technoference: longitudinal associations between parent technology use, parenting stress, and child behavior problems. Pediatric Research, 2018; DOI: 10.1038/s41390-018-0052-6.

 

 

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