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El riesgo y la sensación de invencibilidad en los niños y adolescentes

El riesgo y la sensación de invencibilidad en los niños y adolescentes.

 

A raíz de la reciente noticia sobre un niño de 14 años fallecido en un circuito de competición de motos, se abre el debate sobre si los niños, que empiezan en este tipo de competiciones a los 10 años, están preparados realmente para asumir estas conductas de riesgo; debido, sobre todo, a que a esta edad el cerebro aún no está desarrollado del todo, lo que implica que  la percepción de riesgo no se ha desarrollado de forma adulta y la  impulsividad y la sensación de ser invencible e invulnerable son características distintivas del cerebro del niño y del adolescente.

 

Según Frances E. Jensen, en su libro “El cerebro adolescente”, multitud de estudios demuestran que el principal indicador de la conducta adolescente no es la no percepción de peligro como tal, sino la previsión de recompensa a pesar del riesgo; además, apunta que los adolescentes que nunca han experimentado las consecuencias negativas del riesgo, tienen más posibilidades de repetirlas, precisamente para obtener más gratificación. Neurológicamente hablando, el principal centro del placer se encuentra en el llamado núcleo accumbens, que nos motiva a la acción ante la posibilidad de obtención de gratificación, mediante la liberación de un neurotransmisor llamado dopamina. Jensen, en su libro, recoge un estudio con ratas de laboratorio que demuestra que, el núcleo accumbens y, en general, todo el circuito neuronal de recompensa que segrega dopamina, está más activo en un cerebro joven que en uno adulto. Esto, unido a que el lóbulo frontal, encargado de la inhibición conductual, no está del todo desarrollado en un cerebro joven, propicia las conductas de riesgo.

 

En otras palabras, un cerebro que está predispuesto al riesgo, que está “ansioso por obtener sensaciones placenteras y novedosas”, y que al mismo tiempo no está preparado para valorar las consecuencias que acarrean estas conductas temerarias, es un cerebro susceptible de tomar decisiones sin sopesar el peligro real.

 

Creemos que es necesario abrir el debate en las federaciones deportivas autonómicas, nacionales e internacionales sobre a qué edad y en qué condiciones se le permite al niño, la niña o adolescente practicar determinados deportes que pueden acarrear consecuencias negativas para su salud.

 

Centro Vínculo Psicoterapia
Karen Acuña Padrón.

 

Referencias

Jensen, F. E. y Nutt, A. E.  (2015). El cerebro adolescente: guía de una madre neurocientífica para educar adolescentes. RBA Bolsillos, España.

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