EXCESO DE CONTROL Y RELACIONES SOCIALES EN TCA

17/02/2023

La necesidad imperiosa de tener la sensación de tener todo bajo control genera un nivel de ansiedad y de desgaste que precipita los síntomas de un Trastorno de la Conducta Alimentaria. En el terreno interpersonal, el sentimiento de que te vean vulnerable es muy desagradable, les genera mucho rechazo y lleva a estas pacientes a generar una coraza que limita el acceso a su yo interior.  Se trata pues, del aislamiento social tan típico en estos casos.

¿Cómo es esta coraza?

  • Cara de máscara: sonrisa fija pero inexpresiva. Sentir como algo peligroso o perjudicial la expresión de cualquier emoción, hasta llegar a una incapacidad de expresar. La situación interpersonal se vuelve algo ansiógeno y desagradable, como si te estuvieran evaluando todo el tiempo. No debo fallar. No puedo ser yo mismo/a, pues debo ser perfecto/a. Utilizo la expresión “estoy bien” como una forma de tranquilizar al/la de enfrente y que no me obligue a expresar lo que siento o a profundizar en ello.
  • No sé lo que siento: soy muy sensible a las críticas y a las opiniones de los/las demás. Siento que pueden desmontarme. No me doy cuenta de lo que me dice mi cuerpo, no hay sensaciones físicas asociadas a emociones. No puedo llorar, ni ponerle etiqueta a lo que siento. No puedo verle el sentido a tanto sufrimiento dentro de mí. Parece que he nacido sólo para esto. Me juzgo cualquier expresión o conexión emocional, la critico y la intento rechazar, sobre todo las desagradables.
  • Soy rígido/a: no me sientan bien los cambios de última hora o las improvisaciones. No existe la comodidad en lo difuso o en lo flexible. Tengo que rehacer aquellas tareas que he delegado en otras personas. No tengo tiempo para mi que no sea productivo, que sea simplemente por el disfrute. Siento que sólo puedo sentir que valgo si soy perfecto, sin posibilidad de medias tintas.
  • Me aíslo: si una persona me falla, me ha perdido para siempre. No hay posibilidad de reparar nada. Me siento tremendamente incómodo/a en situaciones de conflicto, por lo que digo que sí a todo, incluidas cosas con las que no estoy de acuerdo. A veces no logro empatizar con el otro. En las conversaciones me muestro monosilábico/a y se generan silencios en los que no puedo aportar más cosas.
  • Envidio a otros y me siento amargado/a: me siento inferior a otras personas y me gustaría ser como ellas, aunque no soy capaz de reconocerlo porque eso me hace sentir peor persona. Me cuesta dejarme ayudar.

El equipo terapéutico de Vínculo está formado para ayudar a este perfil de pacientes a flexibilizar y mejorar sus relaciones interpersonales, en las que se incluye, por supuesto, la relación con uno/a mismo/a. Como objetivo, nos proponemos ayudarte a lograr una vida que merezca la pena compartir.

José Miguel Budia

Psicólogo.

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