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Adicción al amor

¿Existe la adicción al amor?

La Organización Mundial de la Salud (OMS, 1994) definió las adicciones como una enfermedad física y psicoemocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación. Se caracteriza por un conjunto de síntomas, en los que intervienen factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales. Es una enfermedad progresiva caracterizada por episodios continuos de descontrol, distorsiones del pensamiento y negación de la enfermedad.

En este contexto no solo se tienen en cuenta a las adicciones denominadas con sustancia (alcohol u otras drogas), sino que existen nuevas adicciones que no giran en torno a una droga, denominadas sin sustancia, comportamentales o adicciones sociales. La sociedad actual está influenciada por estas nuevas adicciones, pudiendo ser un adicto a las drogas, a la comida, al trabajo, a las compras, al ejercicio, al juego, al amor y a las relaciones, sin centrarnos únicamente en el componente sexual (Medina, 2013).

La dependencia emocional se explica como el conjunto de comportamientos adictivos cuya esencia es la relación de pareja, aunque puede extenderse a otras relaciones como las de amistad o familiares. Una característica propia de estas relaciones es la gran desigualdad entre los roles que desempeñan los miembros de la relación, bien por sumisión del miembro dependiente o bien como resultado de la dominación del otro miembro de la relación. Un aspecto fundamental es que la actitud dependiente se repite; es decir, aunque la persona dependiente rompa la relación, fácilmente reproducirá los mismos esquemas con las siguientes parejas y relaciones, repitiendo comportamientos y actitudes que favorecerán que cada relación acabe convirtiéndose en una relación dependiente y tóxica.

Aunque puedan existir diferencias individuales, ¿Cómo saber si las relaciones que establezco son dependientes? A continuación, os mostramos las principales características de las personas emocionalmente dependientes (Castelló, 2005; Moral y Sirvent, 2007; Rodríguez, 2013):

  • Tendencia a la exclusividad en las relaciones: dedican la mayor parte de su tiempo a la relación de pareja, lo que conlleva aislamiento del resto del entorno (familia, amigos…) y deseo de estar constantemente con sus parejas. Esto también es posible que ocurra en relaciones de amistad, exigiendo prioridad en la relación y dificultando que la persona dependiente se relacione con otros grupos e incluso amenazando con romper la relación si eso sucede.
  • Sucesión ininterrumpida de parejas: tendencia a enganchar una relación con otra cuando éstas se acaban, evitando estar en soledad.
  • Baja autoestima, dificultad para romper relaciones, altos sentimientos negativos como miedo al abandono y culpa, lo que propicia relaciones muy fusionadas en las que apenas existe un espacio individual para cada uno de los miembros de la relación y la tendencia a anteponer la necesidad del otro frente a la propia por miedo a dicho abandono o rechazo.
  • Idealización de la pareja/amig@: suelen valorar a sus parejas/amig@s atendiendo sólo a los aspectos positivos, atribuyéndose a sí mismos los aspectos negativos que puedan aparecer en la relación.
  • Dificultad en reconocer el problema aunque el entorno y sus seres queridos les señalen constantemente que algo no va bien en la relación que mantienen.
  • Suelen permitir comportamientos abusivos, tanto físicos como psicológicos, a consecuencia de los mecanismos de sometimiento, chantaje emocional y juegos de poder que caracterizan a las personas de quien dependen, de ahí que exista mayor riesgo de que sean víctimas de violencia de género.

Diversos autores actuales estudian estas adicciones sin sustancia, relacionando y considerando la dependencia emocional como un tipo de adicción comportamental más. (Earp, Wudarczyk, Foddy y Savulescu, 2017; Redcay y McMahon, 2019; Redcay y Simonetti, 2018; Sirvent, 2013). La persona dependiente emocional presenta las mismas características que un adicto a sustancias: euforia, éxtasis, anhelo, deseo incontrolable por la otra persona, patrones obsesivos de pensamiento, compulsiones, distorsiones de la realidad, asunción de riesgos innecesarios, bajo autocontrol, falta de conciencia de enfermedad, etc.

En ambos tipos de adicciones pueden estar funcionando parecidos o idénticos procesos y factores psicológicos, químicos y cerebrales. Se enfatiza la similitud entre la experiencia de alguien bajo la influencia de las drogas y la experiencia de estar enamorado, que aunque puede ser común en la vida de todos, e incluso deseable, desencadena consecuencias negativas en aquellas personas en las que existe un deterioro de su vida y un malestar significativo a causa de un amor inapropiado, tóxico e inmaduro.

La mayoría de las adicciones sin sustancia, a excepción del juego patológico, no se contemplan en ningún manual diagnóstico de los que solemos utilizar los psicólogos como son el DSM-5 y el CIE-10, pero eso no implica que los psicólogos no veamos la necesidad de tratar este tipo de problemáticas como una adicción más.

En Vínculo pensamos que es necesario trabajar con aquellas personas y/o parejas en las que existe esta problemática desde este punto de vista, adecuando el tratamiento a cada paciente y brindando la oportunidad a las personas de que sean capaces de establecer y mantener relaciones sanas y satisfactorias, sean o no de pareja.

Patricia Zori

Psicóloga

 

Bibliografía

Organización Mundial de la Salud (1994). Glosario de términos de alcohol y drogas. Madrid: Solana e hijos.

Medina, I.R. (2013). La dependencia emocional en las relaciones interpersonales. ReidoCrea. Revista Electrónica de investigación Docencia Creativa, 2, 143-148.

Moral, M. & Sirvent, C. (2008). Dependencias sentimentales o afectivas: etiología, clasificación y evaluación. Revista Española de Drogodependencias, 33(2), 145-167.

Castelló, J. (2005). Dependencia Emocional: Características y Tratamiento. Madrid: Alianza Editorial

Rodríguez de Medina Quevedo, I. (2013). La dependencia emocional en las relaciones interpersonales, Reidocrea, 2, 143-148.

Earp, B. D., Wudarczyk, O. A., Foddy, B. & Savulescu, J. (2017). Addicted to love: What is love addiction and when should it be treated?  Philosophy, psychiatry, & psychology: PPP24(1), 77

Redcay, A., & McMahon, S. (2019). Assessment of relationship addiction. Sexual and Relationship Therapy, 1.

Redcay, A., & Simonetti, C. (2018). Criteria for love and relationship addiction: Distinguishing love addiction from other substance and behavioral addictions. Sexual Addiction & Compulsivity25(1), 80-95.

Sirvent, C. (2013) ¿Existe la adicción al amor? XX Symposium sobre “Avances en drogodependencias”. Instituto Deusto de Drogodependencias. Universidad de Deusto.

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