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LA HUELLA DE LA PANDEMIA EN LAS PERSONAS CON TCA

LA HUELLA DE LA PANDEMIA EN LAS PERSONAS CON TCA

A nivel profesional, los psicólogos/as y psiquiatras, así como otros recursos dentro de la salud mental, hemos notado un incremento sustancial del volumen del trabajo, siendo uno de los casos más afectados aquellos con un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA) (Graell et. al., 2020).

Las personas con diagnóstico o con riesgo de padecer un TCA formaron parte del sector que vio más agravada su sintomatología. Se han observado cambios en la rutina alimentaria en el 75% de las personas de la población general en España, viéndose favorecido el empleo de estrategias de control obsesivo de las calorías o empeorando la rutina alimentaria, modificando sus horarios, entre otros aspectos (Villena, Moreno, Baquero, Ugarte, Moreno y los Rios, 2021). Se han registrado datos de empeoramiento de sintomatología en las pacientes con TCA de casi un 40% de los casos, y sumando trastornos de ansiedad concomitantes hasta un 56% (Alvarado et. Al., 2020).

En este apartado exponemos los efectos de la cuarentena en la salud mental de personas con TCA y sus familias.

LA CUARENTENA ME ACERCÓ AL PRECIPICIO: LOS FACTORES PREDISPONENTES

La predisposición para padecer un TCA es algo probabilístico. Existen numerosas personas cuya situación personal y familiar les hace propensas a desarrollar el trastorno, aunque no todas acaban usando el síntoma relacionado con el cuerpo o la comida para regular sus emociones.

Entre otros factores predisponentes del TCA durante el confinamiento se han observado los siguientes (Alvarado et. al., 2020):

  • La insatisfacción corporal previa junto con una mayor probabilidad de autoexposición a las sensaciones corporales.
  • El cierre de la mayoría de los servicios hospitalarios de atención a la salud mental.
  • La disminución de distractores y otros factores protectores de la salud, como es el apoyo social presencial o el cambio de rutina de vida.
  • La presión ejercida a través de las redes sociales y medios de comunicación hacia la comida sana, la cultura del ejercicio o la sobreexposición a la coacción publicitaria.
  • Una estructura familiar concreta, pues la obligatoriedad de confinarse hizo que las familias pasaran más tiempo juntas, siendo perjudicial en los casos de familias con dinámicas disfuncionales (Hernández y Vitoria, 2020; Villena et. Al., 2021).

Y, DE REPENTE, LA NIÑA TIENE UN PROBLEMA: LOS FACTORES PRECIPITANTES Y EL DEBUT.

Los factores predisponentes son causa necesaria pero no suficiente de padecer un TCA. Son el “empujoncito” que se necesita para debutar.

En el periodo más restrictivo de la cuarentena se observaron los siguientes factores precipitantes (Broche, Fernández y Reyes, 2021, Graell et. al., 2020; Hernández y Vitoria, 2020 y Vitagliano et. al., 2021):

  • Empeoramiento de los factores económicos.
  • La ambigüedad de la información transmitida desde los medios de comunicación sobre el virus y las estrategias de prevención y protección.
  • Dificultad para llevar a cabo estrategias de afrontamiento adecuadas frente al estrés, derivadas, por ejemplo, de tener que compaginar la vida laboral con la familiar, al tener que teletrabajar y al mismo tiempo apoyar a los hijos/as con sus tareas académicas.
  • Pérdida del sentido de competencia y control frente a la situación.
  • Fallecimiento de familiares e imposibilidad de la realización de un ritual de despedida.
  • Vivir en un “entorno desencadenante”, esto es, en una zona con alta incidencia de COVID-19.

Estos factores se combinaron con los predisponentes y, llevados por las situaciones límite, sucumbieron en síntomas ansioso-depresivos y alimentarios.

LAS PERSONAS QUE YA TENÍA UN TCA, ¿CÓMO LO VIVIERON?

Los datos aportados por los servicios de salud nacionales e internacionales evidencian un empeoramiento general de los casos de TCA, tanto en aquellos que estaban en tratamiento psicológico, como aquellos que ya se encontraban en seguimiento o alta (Alvarado et. Al., 2021; Coulthard, 2021; Fernández et. Al., 2020; Vitagliano et. Al., 2021). Se han recogido datos en los que se produjo un aumento del Índice de Masa Corporal (IMC) en aquellas personas que realizan ingestas compulsivas (Coulthard, Sharps, Cunliffe y van den Tol, 2021), un descenso del IMC en aquellas restrictivas (Samatán y Ruiz, 2021), un aumento de la diferencia numérica entre los/las pacientes leves y graves, disminuyendo la proporción de aquellas personas con sintomatología de gravedad media (Samatán y Ruiz, 2021). Las personas con un TCA no especificado vieron un aumento significativo de su sintomatología, sumando síntomas ansioso-depresivos a sus síntomas alimentarios (Fernández et. Al., 2020). Además, en el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid notaron, además de la reactivación de los síntomas alimentarios, un aumento de las conductas autolesivas e intentos de suicidio (Graell et. Al., 2020).

Las familias de personas que padecen TCA, como el resto de las familias, refirieron mayores niveles de estrés derivados de la disminución del apoyo social, del cambio de rutina de vida, de la afectación de la cuarentena en el factor económico de las familias y de la incertidumbre evocada por la situación (Broche, Fernández y Reyes, 2021; Hernández y Vitoria, 2020).

Desde Vínculo

Trabajamos para mitigar y sobreponerse a los efectos, tanto de la pandemia como del TCA, en la salud mental. Las experiencias vividas, siendo agradables o desagradables, conforman nuestra experiencia y de todas ellas se puede aprender algo, así como de nuestro modo de afrontamiento hacia ellas. Sentir que se ha hecho lo mejor posible dentro de las circunstancias posibles ha sido y es fundamental en el trabajo individual y familiar que llevamos a cabo.

José Miguel Budia.

Psicólogo Clínico.

Referencias

Alvarado Carrasco, E., Obreque Zambrano, B., Cumicheo Barrientos, C., Sandoval Rey, M., Carrasco Martínez, V., & Zambrano Constanzo, A. (2021). COVID-19, SALUD MENTAL Y ENFERMEDADES PSIQUIÁTRICAS. REVISIÓN DE LA LITERATURA EN PUBMED, DURANTE LOS PRIMEROS MESES DE PANDEMIA. Revista ANACEM15(1).

Broche-Pérez, Y., Fernández-Castillo, E., & Reyes Luzardo, D. A. (2021). Consecuencias psicológicas de la cuarentena y el aislamiento social durante la pandemia de COVID-19. Revista Cubana de Salud Pública46, e2488.

Castellini G, Cassioli E, Rossi E, Innocenti M, Gironi V, Sanfilippo G et al. The impact of COVID-19 epidemic on eating disorders: A longitudinal observation of pre versus post psychopathological features in a sample of patients with eating disorders and a group of healthy controls [en línea]. Int J Eat Disord 2020; 53(11): 1855-1862.

Coulthard, H., Sharps, M., Cunliffe, L., & van den Tol, A. (2021). Eating in the lockdown during the Covid 19 pandemic; self-reported changes in eating behaviour, and associations with BMI, eating style, coping and health anxiety. Appetite, 161, 105082.

 

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