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Psicoterapia problemas alimenticios

¿Tienes problemas alimenticios? Prueba la terapia de grupo bulimia y anorexia

La terapia de grupo para los problemas alimenticios: anorexia, bulimia, trastorno por atracón junto con la terapia familar, uno de los métodos más eficaces para su recuperación.

 

Las actividades experienciales grupales en psicoterapia tienen como objetivo general hacer más explícito lo implícito, ofreciendo a los participantes un mayor autoconocimiento y conexión consigo mismos y con el resto de miembros del grupo. Dentro de los problemas alimenticios: anorexia, bulimia, ortorexia, trastorno por atracón…, las actividades vivenciales pueden proporcionar una experiencia sanadora en sí misma que profundiza en los deseos y valores de cada uno, sirviendo tanto como recurso para ahondar aspectos concretos de la enfermedad, así como herramienta para el autodescubrimiento y la autoafirmación. Estas herramientas serán imprescindibles en la fase del tratamiento en el que se busca que la persona desarrolle un proyecto vital ya que esto es el broche final previo al alta terapéutica.

Las actividades grupales son oportunidades para involucrarse activamente con otras personas con las que comparten experiencias y dificultades.

Este tipo de intervenciones suponen un reto para el terapeuta (y para los participantes) que debe prepararse para las siguientes dificultades:

  • Normalmente, las personas tienden a evitar los verdaderos conflictos de sus vidas y es responsabilidad del terapeuta dirigir el proceso para lograr el desarrollo de autoconocimiento, posibilitar conexiones emocionales, motivar la comunicación y relación en el grupo, ofrecer empatía, validación y dotar a los participantes de la esperanza necesaria para comprometerse con el trabajo del grupo.
  • Se trabaja con el nivel de intensidad emocional que ocurra en ese momento, si bien puede reducirse o amplificarse la intensidad de la emoción cuando sea necesario, el terapeuta no debe plantearse un resultado predeterminado para cada actividad, ya que cada grupo puede reaccionar de forma distinta a las mismas actividades.
  • Los miembros del grupo están en momentos distintos, esto implica que quizá no todos están igualmente comprometidos o preparados para el cambio. El terapeuta debe conocer en qué punto se encuentra cada uno con el objetivo de que saque el máximo provecho de cada actividad. El terapeuta debe facilitar que los miembros del grupo más avanzados puedan ayudar al resto en su propio proceso.
  • Las actividades deben ser equilibradas entre las que generen emociones dolorosas y otras que generen esperanza. Esto es especialmente importante debido al papel fundamental de la crítica en la enfermedad, muchos de estos pacientes han vivido sólo con lo negativo de sus vidas durante mucho tiempo.

Los autores seleccionan las siguientes actividades experienciales para el tratamiento de personas con problemas alimenticios como anorexia o bulimia en un contexto de grupo:

  • Explorar el mundo de los trastornos de la alimentación, conocer cómo actúa la enfermedad, es el primer paso para la recuperación.
    • Representando a la crítica: en grupos de tres personas. Se sitúan en línea, la persona que está a uno de los lados, susurra al oído a la persona situada en medio mensajes negativos relacionados con la enfermedad, mientras que la otra persona susurra desde el otro lado mensajes positivos de esperanza, comprensión y apoyo. En la segunda parte, se le pide a la persona que recibe los mensajes que se centre en intentar escuchar los mensajes positivos. Luego rotan de modo que cada uno pase por todos los papeles.
      1. El objetivo de la actividad es ayudar a los participantes a ver que escoger escuchar los mensajes que se dicen y el grado de credibilidad que les dan tienen un impacto real en sus vidas, en su estado de ánimo y en su comportamiento.

 

  • Ser honesto con las propias experiencias, es importante que los participantes de un grupo sepan que se espera de ellos que sean capaces de mostrarse vulnerables, auténticos y honestos, cuando esto ocurre, la mayoría de ellos vienen dispuestos a correr riesgos.
    • Representar experiencias vitales, puede utilizarse role-playing, representación de situaciones temidas, esculturas…
      1. Por un lado, los miembros del grupo pueden verse reflejados en las escenas de otros y compartir sus experiencias, y por otro, permite la posibilidad de explorar otras opciones para enfrentarse a una misma situación y anticipar y resolver conflictos futuros.
    • Cuatro niveles de honestidad para trabajar con el grupo siempre que se quieran realizar actividades experienciales: el primer nivel sería “decir la verdad sin esconder nada”, el segundo “decir la verdad sin juzgarse ni despreciarse”, el tercer nivel “decir la verdad y poder corregirse a uno mismo tratándose con amabilidad”, y el cuarto nivel sería “decir la verdad y escoger aceptar y beneficiarse del feedback y el amor ofrecido por otros”.
      1. Pueden conseguirse varios objetivos: desde ser honesto consigo mismos para poder empezar el proceso del cambio, ganar autoestima, aceptarse sin criticarse y una vez abandonada la crítica aprender nuevas formas de funcionar, ser conscientes de qué necesitan cada uno de ellos para recuperarse y prevenir recaídas, y por último llegar a mantener relaciones más recíprocas, mostrándose accesibles y empáticos con los demás.

 

  • Recibir afecto: es el afecto lo que crea la atmósfera segura en el grupo, lo que permite aprovechar el potencial del grupo. Es esta experiencia compartida de afecto lo que hace ver a cada componente del grupo que no está solo, que puede dejar atrás la enfermedad construyendo un plan de vida auténtico y estableciendo relaciones afectivas satisfactorias.
    • Recibiendo amor con pañuelos: la persona protagonista se sienta en una silla enfrente del resto del grupo, mientras el resto de miembros se acercan a ella uno a uno con pañuelos blancos en la mano. Cada uno de ellos al acercase, le da el pañuelo y expresa el afecto que siente hacia él o ella, algo que perciba, un recuerdo, una experiencia vivida juntos, un agradecimiento por una situación concreta… lo más específico posible.Al final de la actividad, el protagonista tendrá el regazo lleno de pañuelos blancos, que estarán representado experiencialmente el afecto de los miembros del grupo, de forma que no sólo lo siente, sino que además puede verlo.
      1. Con este tipo de actividades, pueden tratarse aspectos relacionales fundamentales, no sólo de la persona que recibe el afecto, sino de cómo interactúa el resto del grupo.

Estos son algunos ejemplos de actividades vivenciales y los objetivos que se pueden trabajar. La complejidad del trastorno de la alimentación, anorexia, bulimia, vigorexia, ortorexia, trastorno por atracón… lleva a estrategias de intervención integradoras en los que las técnicas y actitudes del terapeuta van cambiando en función de las necesidades de cada persona a medida que avanza la terapia, desde las pautas más directivas para preservar la supervivencia en la fase inicial del tratamiento, hasta este tipo de intervenciones experienciales con una orientación más humanista del terapeuta hacia la última parte del tratamiento.

En uno de nuestros grupos, realizamos una dinámica para representar el poder y el peso de la crítica (lazo negro) por un lado y el tratamiento, el apoyo del grupo y de las terapeutas (lazo verde) por otro. Las participantes, una cada vez, se colocaban delante del resto y les decían mensajes que les enviaba la crítica, luego, la protagonista se daba la vuelta y las compañeras una a una le repetían uno de los mensajes mientras apoyaban una mano en su hombro. Al final la protagonista tenía todas las manos de sus compañeras ejerciendo peso sobre sus hombros, igual que lo hace la crítica sólo que ahora de forma más tangible, a continuación, una de ellas le ataba un lazo negro en la muñeca y le decía “esta es tu crítica, hoy te la llevas contigo”. Cuando todas pasaron por la actividad, iluminamos del todo la sala que antes estaba en penumbra, nos pusimos en círculo y sujetamos un lazo verde que nos unía, y representaba la esperanza, la “luz”, el apoyo y el afecto del grupo para luchar contra la crítica, y la enfermedad. Cortamos el lazo en trozos y los atamos en la misma muñeca en la que llevaban la crítica. En esta actividad ayudamos a las participantes a representar el peso de su crítica interna y sentir el afecto del grupo de forma experiencial.

Con este tipo de intervenciones se intenta facilitar que las personas que consultan no se queden “atascadas” pensando y analizando lo que les ocurre, mediante la experimentación y la puesta en común de emociones. Los participantes del grupo empiezan a verse de un modo más preciso y a construir/redescubrir su identidad, es decir, quiénes son sin la enfermedad, mientras aprenden el beneficio de la conexión cercana con el otro en un contexto seguro que proporciona pertenencia y aceptación, de un modo en que quizá no han tenido oportunidad durante el curso de su vida con la enfermedad.

Amanda Tejón

Hardman, R. K., Berrett, M. E., Richards, P. S., & Black, S. (2015). Using Experiential Group Therapy in the Treatment of Eating Disorders. Eating disorders23(1), 89-97.

http://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/10640266.2014.940789

 

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