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APRENDER DE LA CAÍDA PARA PODER LEVANTARSE

Las recaídas siempre se han visto como una vuelta a atrás, como un borrón inmediato de los cambios conseguidos. Sin embargo, las recaídas forman parte del proceso de recuperación, es decir, son normales y esperables. Aunque esto no evita que surjan emociones como el miedo o la ansiedad ante la posibilidad de volver al punto de partida, a recuperar hábitos destructivos.

El proceso de terapia nunca es una línea recta, sino que tiene altibajos, y cuando esto sucede, la persona puede sentirse muy vulnerable. Por eso es importante redefinir las recaídas, viviéndolas como un proceso de aprendizaje. Además, cada recaída es distinta y cada vez se espacian más en el tiempo, su duración es más corta y su intensidad más baja.

Cuando ocurre una recaída es importante analizarla e identificar qué ha ocurrido para que se haya necesitado volver a esos hábitos. Si en cada recaída consigues sacar información sobre ti mismx y enfrentarlo, cada vez existirán menos variables que te desestabilicen en el proceso.

Puede que ante la recaída te sientas desmotivadx y pienses que todo lo que has ganado del proceso de recuperación no haya servido para nada, pero en realidad es justo lo contrario; las recaídas son una etapa natural del cambio. Tal y como se explica en el modelo de motivación de Prochaska y DiClemente, las recaídas pueden acercarte más a la recuperación total (ver más: https://www.psyciencia.com/el-modelo-de-prochaska-y-diclemente-un-modelo-de-cambio/). Es importante recordar que no hay fracaso, sino aprendizaje.

Cuando te encuentres con una recaída, quizás pueda serte útil buscar ayuda profesional (en caso de que no estés recibiéndola ya). Puede que esto suene un poco aterrador, ya que puede implicar volver a terapia tras un alta, pudiendo interpretarlo como un regreso al inicio.

El sentimiento de fracaso puede aparecer, pero se trataría de un gran éxito, ya que habrías tenido la valentía necesaria para poder reconocer una recaída y tomar la decisión de hacerle frente. Al igual que una recaída tiene la capacidad de hacerte vulnerable, también puede hacerte más fuerte.

El recordar por qué quieres recuperarte puede ser un buen inicio para volver a la acción. Puedes hacer una lista de las razones que te motivaron a cambiar de hábitos y de vida. Enfrentarte a una recaída te prepara para futuras situaciones difíciles que puedan hacerte tambalear.  La vida es impredecible y a veces trae cosas con las que no contábamos y que pueden llegar a romper con nuestra estabilidad y sensación de seguridad. Y es normal que ante estas situaciones se activen aquellos hábitos desadaptativos que, en su momento, te ayudaron a sostenerte y seguir caminando. Sin embargo, al haber sido algo que has trabajado y al disponer de recursos más saludables, seguro que logras reponerte y salir adelante.

Por ejemplo, en el caso de las personas que padecen un trastorno de la conducta alimentaria, puede que determinadas situaciones inesperadas y angustiosas reactiven ciertos síntomas, como la necesidad de controlar la alimentación o el ejercicio físico, la obsesión con el cuerpo o el miedo a coger peso.

Algunas pautas que te podrían ayudar si pasas por una recaída con el TCA son:

  • Identifica los estímulos que desencadenan los hábitos poco saludables, explora en qué tipo de situaciones te es más difícil manejarte. Hacer un diario con dichos hábitos y algunas posibles soluciones para enfrentarte a ellos puede ser de gran utilidad.
  • Identifica las señales de aviso: se trata de todo aquello que te avisa de que algo está pasando, que algo te está afectando de alguna manera. Algunos ejemplos podrían ser el no estar durmiendo bien, saltarte comidas, el incremento de la necesidad de hacer las cosas perfectas o dificultades para socializar.
  • Identifica gente de apoyo, tanto de tu entorno más cercano (familia, pareja, amigxs…), como profesionales de la salud (psicólogx, psiquiatra o médico de cabecera, nutricionista…) y apóyate en ellxs.
  • En caso de que te encuentres en tratamiento y experimentes una recaída o sientas que no avanzas como te gustaría, haz un listado de todos los motivos por los cuales deseas recuperarte y de los cambios que has conseguido en ese tiempo. En momentos como ese, puede ser complicado reconocer las mejoras conseguidas y esta tarea puede ayudarte a recuperar la motivación inicial.

Como hemos comentado, esto es algo normal, lo importante es que puedas identificar qué es lo que está pasando y hace que automáticamente aparezcan ciertos síntomas y que puedas poner en prácticas los recursos aprendidos en terapia. Y en caso de que te resulte complicado poder hacerle frente, no dudes en que puedes retomar el tratamiento. Porque como dijo William Shakespeare, “algunas caídas son el medio para levantarse a situaciones más felices”.

Bibliografía

Matsumoto, N. (2011). Relax, Relapse Is Normal. Psychology Today. Recuperado de: https://www.psychologytoday.com/us/blog/eating-disorders-news/201107/relax-relapse-is-normal

Berman, M., Cipolla, G. (2020). 7 Things to remember during a relapse in eating disorder recovery. Walden Behavioral Care. Recuperado de:  https://www.waldeneatingdisorders.com/blog/7-things-to-remember-during-a-relapse-in-eating-disorder-recovery/

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