The Whale (La ballena)

¡SPOILER ALERT!

Llega al cine una película tan dolorosa como necesaria, en la que el personaje principal nos hace empatizar con una enfermedad que va más allá del peso; a lo largo de la trama vemos como Charlie sufre de depresión, producto de un duelo, la cual lo lleva a la muerte, desde que pierde a su novio y se culpa por no poder ver a su hija vemos que tiene una ingesta descontrolada por sucesos que no ha sabido gestionar y en respuesta a los sentimientos de estrés, tristeza y soledad.

 

Charlie sufre de hambre emocional y seguro te estarás preguntando; ¿a qué nos referimos con esta?, es el hambre que se presenta de manera repentina y que no cesa al ingerir una cantidad de comida que normalmente nos satisficiera. No se trata de una sensación real de hambre, sino del deseo inconsciente de llenar un vacío, el cual no se encuentra en su estómago; incluso vemos como tiene un atracón y ahí podemos entender también, ¿qué hay detrás de estos?:  el sitio web cometeelmundotca.es menciona que Recurrir a los atracones de comida puede ser la forma del cerebro de protegerse del rechazo y el abandono por parte de los demás, se podría hablar de un autosabotaje interno, y resulta paradójico porque a través de atracón se aumenta de peso y el rechazo físico puede fomentar la exposición cada vez menor a los demás, y las condiciones en las que se realiza el atracón además, es a escondidas y en solitario, entonces el efecto Pigmalión actuaría en estas circunstancias como forma consciente de temer el rechazo pero inconscientemente se rechazan a ellos mismos.” Charlie recurre al atracón aunque este lo hará sentir peor después, prefiere el placer “instantáneo” que encuentra al refugiarse en la comida, como habilidad de afrontamiento decide no velar por su salud y destinar todos sus recursos financieros a su hija por la culpa que experimenta por haberla abandonado.

 

El estigma de peso juega en contra de la depresión de Charlie, podemos ver cómo es juzgado, tachado y hasta menospreciado tanto por los demás como por el mismo por su peso, ya que el estigma hacia las personas obesas es real y resulta en muchas ocasiones hiriente, esto lo vemos cuando él por ejemplo no enciende nunca su cámara o cuando los demás le demuestran y hasta le dicen que da asco. Nos deja mucho que pensar, nos hace empatizar con las enfermedades y nos hace entender que no tenemos derecho de hablar sobre los cuerpos ajenos, no sabes lo que puede estar pasando en la vida de esa persona ni porque está así. “La búsqueda de la pérdida de peso, incluso en nombre de la salud, perpetúa el sesgo y el estigma del peso corporal”.

 

Si no trabajamos lo que está detrás del duelo, la culpa y/o la tristeza no podemos ver la realidad del problema y la manera de gestionarlo con la comida siempre volverá. En el centro de Psicoterapia Vínculo los/las profesionales comprendemos todas las caras de un mismo problema, y trabajamos en coordinación cada una de ellas. Pide ayuda si la necesitas. ¡Aquí estamos!.

 

Josmary Brazón

 

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