¿Hay más tipos de TCA aparte de la anorexia y la bulimia?
Sí, hay muchos tipos de TCA, y sobre todo hay muchas maneras de experimentarlo. Aunque es verdad que solemos escuchar hablar mucho sobre la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, en realidad hay una gran variedad de trastornos de la conducta alimentaria.
En este blog, vamos a comentar acerca de estos diferentes trastornos e intentar fomentar una buena comprensión y apoyo a las personas que estén pasando por cualquiera de estos trastornos.
¿Hay muchas similitudes entre los distintos tipos de trastornos de la conducta alimentaria?
A menudo, la sociedad reduce los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) a una cuestión de «querer estar delgado» o «no tener fuerza de voluntad». Sin embargo, este mensaje repetido no es cierto. En realidad la mayor similitud que encontramos en los diferentes tipos de TCA es que la comida y la insatisfacción corporal se ha convertido en un problema, y afecta así, a la vida de la persona. En el TCA la comida deja de nutrir de una manera beneficiosa para nosotros, ya sea por comer en exceso, en defecto, o incluso por consumir cosas que no son alimentos. También encontramos un sufrimiento psicológico real, vemos cómo las personas utilizan la comida para regular sus emociones, utilizando esta no solo como alimento, sino también como herramienta para gestionar el estrés, el trauma o la baja autoestima que tienen.
Estos trastornos crecen en la sombra, aumentando el aislamiento y el secreto, ya que se ocultan estos hábitos por miedo al juicio de los demás, y, sin duda, esto produce un nivel de angustia mental muy alto. Por último, mencionar que no solo es un riesgo para tu estado psicológico, sino también para tu estado físico, ya que estos trastornos tienen consecuencias médicas; pudiendo provocar una desnutrición y/o deshidratación, o también, afectando a tus órganos, a tus huesos, a tus dientes… Por estos factores podemos concluir que las personas no tienen una vida normal, y esto puede alterar sus relaciones sociales, su trabajo o sus estudios, y puede provocar aislamiento.
“Sea cuál sea el tipo de Trastorno Alimentario o Trastornos de la Conducta Alimentaria, lo que está ocurriendo es que la persona está regulando de manera consciente lo que tiene que ver con sus emociones y su autoestima”.
¿Qué tipos de TCA existen?
Ahora que conocemos mejor que engloba los diferentes tipos de TCA, vamos a centrarnos en diferenciarlos, porque aunque comparten algunas similitudes como una raíz emocional, la forma desde la que se expresan es distinta.
Anorexia nerviosa
Está más dirigida hacia un control a través de la restricción, siendo esta extrema. La persona reduce drásticamente la ingesta de alimentos debido a un miedo intenso a ganar peso y una percepción distorsionada de su propio cuerpo. Es un intento de ganar seguridad a través del control absoluto sobre el hambre y el cuerpo.
Bulimia nerviosa
Se caracteriza por episodios de atracones donde hay una sensación de pérdida de control, seguido por conductas compensatorias a estas ingestas, que suelen ser vómitos autoinducidos, laxantes o ejercicio físico agotador. Se busca reparar la impulsividad de manera inmediata para sobrellevar la culpa.
Trastorno por atracón
Es el más común y, a menudo, el menos comprendido. Aquí también hay atracones frecuentes y una sensación de pérdida de control, pero no existen conductas compensatorias por donde liberar el malestar y la vergüenza, lo que provoca un aumento de peso que añade más inseguridad y bajada de autoestima al paciente. En este caso la comida se utiliza como un anestésico emocional para no sentir ansiedad, soledad o tristeza.
Pica
En este trastorno encontramos una necesidad impulsiva y persistente por ingerir sustancias que no son alimentos y no aportan ningún valor nutricional. En este trastorno hay una pérdida de control por una necesidad impulsiva, que intenta aliviar o satisfacer un vacío que el cuerpo o la mente no saben cómo llenar de otra forma, como niveles bajos de minerales como el hierro, o ansiedad, abandono… Los ejemplos más comunes son: tiza, tierra, papel, jabón, hielo o ceniza; aunque hay muchos otros elementos que podemos encontrar dentro de este tipo de TCA.
Trastorno de rumiación
Consiste en la regurgitación repetida de los alimentos después de comer, volviendo a la boca de manera voluntaria o involuntaria, después se vuelve a masticar y tragar o escupir. En este trastorno hay un desajuste físico que genera un reflejo mecánico o un hábito aprendido que alivia una sensación de presión o ansiedad que sienten justo después de tragar, o un malestar gástrico.
Anorexia atípica
Es igual que la anorexia nerviosa pero el peso corporal de la persona se mantiene dentro o por encima del rango normal. Esto provoca que la persona sienta que no está haciendo lo suficiente para adelgazar o no se sienta lo suficientemente enferma como para pedir ayuda, aunque su mente y su cuerpo si estén sufriendo de la misma manera. Este tipo de TCA es muy invalidado por la sociedad, ya que sólo hay una fijación por el cuerpo y no por el comportamiento de la persona, afectando así también al paciente que lo siente como un fracaso, aumentando así la autocrítica y la restricción.
Trastorno de evitación o restricción de la ingesta de alimentos (ARFID)
En este trastorno la persona evita comer, pero no por la preocupación por el peso, sino como mecanismo de protección sobre los alimentos que perciben como amenazantes o repulsivos. Puede ser debido a una falta de interés por la comida; por una sensibilidad excesiva a los colores, texturas u olores de los alimentos; o miedo a consecuencias que sienten como amenazantes, como atragantarse, asfixiarse o vomitar. Esto provoca el acto de comer como una fuente de ansiedad y estrés, en vez de una necesidad biológica.
Síndrome del comedor nocturno (NES)
Se caracteriza por comer bastante cantidad de alimentos después de la cena o durante los despertares nocturnos, que provoca una falta de apetito por las mañanas. La persona siente que necesita comer para poder conciliar el sueño o poder volverse a dormir. El cerebro busca melatonina y serotonina a través de la comida para regular así la ansiedad nocturna y poder descansar.
Otros problemas relacionados con la comida y la imagen corporal
También encontramos algunos trastornos que aunque no entren en la categoría de TCA si están relacionados con la comida y cómo nos percibimos.
Vigorexia
Es una obsesión por el ejercicio físico extremo o una dieta pesada o hiperproteica que ayude a coger volumen muscular, ya que se percibe el cuerpo como débil, pequeño o con falta de musculatura. Se utiliza el gimnasio como un refugio donde tener el control de cómo se percibe él mismo y su entorno, llegando a extremos donde la persona deja de realizar actividades, como viajar o salir con amigos, por no poder controlar la comida o por no haber un gimnasio cerca, ya que se convierte en una disciplina tan extrema que la persona no es capaz de saltarse un entrenamiento o una comida sin sentir mucha angustia.
Ortorexia Nerviosa
Se define como una obsesión por la calidad de los alimentos, no la cantidad como pueden ser otros tipos de TCA. No tiene miedo a engordar, sino a los químicos, conservantes o tóxicos de la comida, llegando al punto en el que si no tiene el control de los ingredientes o no cumple lo establecido, aparece el pánico, la angustia y/o la sensación de suciedad interna, dejando de ir a quedadas donde se ofrece comida por no saber qué ingredientes llevan, o llevando sus propios tapers o eligiendo no comer.
Pedir ayuda es el primer paso
Si estás pasando por esta situación, o te identificas con alguna de las descripciones; o simplemente has sentido alguna vez que tu relación con la comida te sobrepasa, o conoces a alguien que esté pasando por esta situación; es importante entender que el trastorno no te define como persona, debes observar cómo el síntoma de lo que se come o se deja de comer es solo la punta del iceberg, debajo hay un mar de emociones, miedos y una búsqueda desesperada de control o consuelo.
Recuerda que son mecanismos que ha creado tu mente para la supervivencia. Además, tu cuerpo no te determina, y la recuperación va más allá de “aprender a comer bien”, es sanar la relación contigo mismo y con tu entorno. No tengas miedo de hablar y romper el silencio para poder empezar a recuperar tu vida. Este es el primer paso.
Estamos aquí para resolver tus dudas y ayudarte
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