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Atracon

¿ATRACONES DE CULPA o DE COMIDA?

No es sólo por lo que da el alimento. Es por lo que se esconde tras él.

No es sólo por la velocidad a la que se come. Es por lo que se tiene prisa.

No es sólo por la cantidad ingerida. Es por el vacío que hay que llenar.

No es por la cantidad disponible, sino por lo que necesito abarcar.

No es por lo que falta en la nevera. Es porque no tenemos otra manera de enterarnos.

No es que no te lo quiera contar. Es que no te quiero preocupar.

No es que no quiera parar. Es que no me veo capaz.

No es quererte impedir que accedas a la comida. Es que te quiero cuidar.

Necesito hablar contigo y no me puedo expresar.

Hablo mucho en general, pero no me puedo comunicar.

Tengo ganas de estar bien contigo, pero no te quiero defraudar.

No es “si tiene hambre, que coma”, es que no logra conectar.

Es una adicción, no una falta de fuerza de voluntad.

 

Todas las frases simbolizan situaciones de pacientes reales de Trastorno de Atracones o de Bulimia Nerviosa. Todos podemos tener atracones de comida, pero las personas con TCA tienen atracones de culpa.

Si no trabajamos lo que está detrás del atracón de culpa y nos centramos sólo en el atracón de comida, el atracón volverá. En el centro de Psicoterapia Vínculo los/las profesionales comprendemos todas las caras de un mismo problema, y trabajamos en coordinación cada una de ellas.

 

José Miguel Budia

Doctorando en Psicología Clínica

Centro de Psicoterapia Vínculo

TCA

Relación TCA con población por debajo de 14 años

Los trastornos alimentarios son uno de los problemas más prevalentes en salud mental, sobre todo en mujeres y niñas, muy marcado por la cronicidad y la recaída. Estudios recientes apuntan a una tasa de prevalencia de trastornos de la alimentación de un 4,1-4,5% entre los 12 y los 21 años (ACAB, 2021). Por lo que parece necesario empezar a plantear intervenir en edades más tempranas donde los TCA pueden estar gestándose.

Cabe destacar que los TCA son enfermedades con importantes dificultades para el diagnóstico en la edad pediátrica: a nivel psicológico, suele ser difícil a edades tempranas describir sensaciones y percepciones, por lo que los niños pueden no manifestar insatisfacción por el peso o la figura; por otra parte, a nivel físico en las niñas prepúberes o con menstruación aún irregular la presencia de amenorrea puede no ser valorable, y la gran variabilidad en las tasas de crecimiento físico pueden invalidar el IMC o el peso como factores determinantes a tener en cuenta; por tanto, se considera que los criterios diagnósticos vigentes no son plenamente aplicables a la edad pediátrica (Dueñas Disotuar, Y., Murray Hurtado, M., Rubio Morell, B., Murjani Bharwani, H. S., & Jiménez Sosa, A. 2015).

Los programas preventivos para pacientes entre 15 y 19 años ayudan a disminuir los factores de riesgo y promueven los comportamientos saludables en el control del peso, según el metaanálisis de Stice, E., & Shaw, H. (2004). Además, se encontró que los programas de prevención disminuyen la patología alimentaria actual y el riesgo de futuros aumentos en la patología alimentaria.

Es importante recordar que los TCA en la infancia tienen una serie de factores que ayudan al buen pronóstico: menor tiempo de evolución de la enfermedad, una menor mortalidad global, mayores tasas de curación, así como la figura de los padres que a estas edades aún puede ejercer una cierta supervisión y apoyo en todo el proceso de diagnóstico y tratamiento hasta la curación (Miller, C.A, & Golden, N.H, 2010).

Con todo esto, y sabiendo que los cambios de la pubertad, el sobrepeso u obesidad, las redes sociales o los medios de comunicación son factores de riesgo claros en esta problemática, se debería fomentar los programas de prevención desde edades preescolares o incluso antes. Es necesario dar información a los padres y a los propios niños sobre el estilo alimentario, el desarrollo de la alimentación, las conductas/rituales de alimentación, corporalidad y adquisición de la imagen corporal (que se desarrolla entre los 6 y 13 años), cómo abordar el miedo a tragar o la selectividad en los alimentos y la comida social, entre otros. Además, es necesario continuar investigando y planteando diferentes propuestas de tratamiento para estas edades.

El enfoque multidisciplinar, el trabajo tanto a nivel individual y como familiar son indispensables en esta problemática tan compleja. Desde este sentido, la terapia familiar sistémica cumple muchas de estas premisas, contando con el sistema familiar como motor para el cambio, ayudando al paciente a sentirse comprendido y apoyado, potenciando sus recursos familiares e individuales. Lo más importante en esta problemática es que haya un rol activo por parte del psicólogo a la vez que una gran flexibilidad, dejando que el terapeuta pueda seleccionar estrategias y/o herramientas según el caso en cuestión.

 

                                                                       Laura del Moral Fuentes

 

Bibliografía:

ACAB (2021). Els trastorns de la conducta alimentaria. Què són els TCA? Associació contra l’Anorèxia y la Bulímia. Fuente: https://www.acab.org/els-trastorns-de-la-conductaalimentaria/que-son-els-tca/

Dueñas Disotuar, Y., Murray Hurtado, M., Rubio Morell, B., Murjani Bharwani, H. S., & Jiménez Sosa, A. (2015). Trastornos de la conducta alimentaria en la edad pediátrica: una patología en auge. Nutrición Hospitalaria32(5), 2091-2097.

Miller CA, Golden NH. An introduction to eating disorders: clinical presentation, epidemiology and prognosis. Nutr Clin Pract 2010; 25:110-115.

Stice, E., & Shaw, H. (2004). Eating disorder prevention programs: A meta-analytic review. Psychological Bulletin, 130(2), 206–227. doi:10.1037/0033-2909.130.2.206

 

Psicologia

Y cuando me veo crecer, ¿cómo reacciono?

Cuando empiezas terapia es normal que te cueste adaptarte. Hablar de cosas de las que no se está acostumbrado/a puede hacer que incluso te sientas incómodo/a, desnudo/a y que incluso haya ciertas cosas que te guardas para ti.

Desde el asiento de enfrente, el psicólogo/a te está conociendo. Sabe que ciertas cosas a veces son más difíciles de tratar, y otras no tanto. Desde nuestro asiento, entendemos que es costoso y procuramos respetar los ritmos, adaptándonos a los tiempos que nos marca el discurso y la narrativa del/la paciente.

Es cierto que, regularmente, la confianza va aumentando. Esta confianza va graduando el discurso, y desde ahí aquello que se puede tratar en consulta va saliendo. Cuando aparece y lo vemos, lo resaltamos y lo reforzamos, es porque te hemos visto crecer. Hemos visto que hay ya cosas que tu mente nos quiere ofrecer para evocar el cambio.

Conforme sale se propone para trabajar con ello, y nos vamos sumando al carro de los objetivos, los “retos” entre sesiones, las dificultades que mi psicólogo/a puede pedirme y que me den pereza, o miedo, pero que independientemente de como sea el resultado final nos permite ir aprendiendo cosas.

Como con la actividad física, el ejercicio de la terapia hace que la persona entre en el efecto dinamógeno en el que, sin ser del todo consciente y adentrada en la rutina, va progresando en su terapia mientras los meses pasan.

Llega un momento en el que el efecto reduce un poco su intensidad y nos permite ser conscientes. ¡Ostrás, veo cambios! ¡Si parece que no he hecho nada, que sólo me he dejado llevar! ¿y qué hago ahora?

Puedo sentir que abandono una parte de mi si me dejo llevar por el efecto dinamógeno, puede darme miedo sentir que no lo controlo todo. Es normal. Eres paciente de TCA y necesitar controlarlo todo forma parte de la sintomatología. Permítete disfrutar de lo bueno que conlleva estar en tu nuevo sitio respecto a ti mismo/a. Lo que eras cuando viniste sigue ahí, sólo que lo hemos mejorado diferenciándote un poco de lo que te daña. Permítete sentirlo y disfrutarlo.

 

José Miguel Budia

Doctorando en Psicología Clínica

 

Diferenciación

DIFERENCIACIÓN FAMILIAR Y EL PASO HACIA QUERERSE A UNO/A MISMA

Cuando trabajamos el Trastorno de la Conducta Alimentaria hablamos de un fenómeno que se repite mucho en las familias que comparten esta patología: aglutinamiento familiar.

Hablamos de familia aglutinada como aquella en la que no hay intimidad, los límites entre las personas quedan sin definir y en el que una persona no tiene espacio para hacer crecer su autoconocimiento. Son familias en las que no se permiten las puertas cerradas en casa, en la que está feo dedicarse a algo diferente a lo que estudiaron los padres, en las que se repiten sucesivamente los nombres de padres e hijos, etc. En estos casos, llevados al extremo, la persona pierde su capacidad para aumentar y mantener su autoestima, y queda en detrimento del otro/a, del cuidado y la atención hacia el otro para quedar en tranquilidad y obtener el reconocimiento de su entorno social y familiar. Es la manera en la que podemos sentir que hacemos algo importante dentro de la familia, del aglutinamiento familiar.

Dependiendo del otro, y sin un criterio libre y objetivo sobre su autoeficacia, y sumada la excesiva autoexigencia, lo normal es que la persona vaya perdiendo la creencia sobre su capacidad, volviéndose sumisa al paradigma familiar y sin capacidad de emitir alternativa. Conforme la situación se agrava, el síntoma con el cuerpo o la comida aparece en alguno de los integrantes familiares.

La familia es un sistema que se conforma como algo mayor a la suma de sus integrantes. Por lo tanto, todos los que pertenecen al sistema van a sufrir las consecuencias del aglutinamiento si este existe. Independientemente de que los padres tengan la autoridad y tuvieran la libertad aparente de cambiarlo, no pueden hacerlo, y lo sufren como la única manera de ser padre/madre o hermano/a o hijo/a dentro de sus respectivas familias de origen.

La diferenciación, por contraste, es aquello que trabajamos en terapia con este tipo de familias. La dificultad que supone entender, para un sistema familiar aglutinado, que cada uno de sus integrantes debe dar un paso atrás para dejar espacio a sus necesidades e intereses personales, es un trabajo de meses y años con la familia. Rechazar la culpa hacia alguien cuando aparece, conectar con la necesidad de cambio y aferrarse a ella cuando la familia está cambiando. Cuando aparece la rebeldía, cuando me estoy sintiendo manipulado/a por mi hijo/a, hermano/a, padre/madre; cuando siento que la familia ya no va a ser lo que era antes y creo que irá a peor para siempre, cuando voy acostumbrándome a ello, cuando veo a mi familia más feliz y que continúan a mi lado, cuando tengo que cerrar la puerta para siempre a ciertas tendencias de acción pasadas, cuando veo que yo mismo/a estoy más tranquilo/a y que todo va mejor.

La diferenciación es entender que tiene que haber un yo para que el nosotros sea más potente y saludable.

 

José Miguel Budia

Doctorando en Psicología Clínica

Separación

Separación de la pareja y duelo.

“El amor no es suficiente” seguro has escuchado esta frase, ¿no? romper con la pareja no siempre significa que se acabó el amor, existen muchos factores para que una relación no vaya bien y acabe; entre ellos están: el sexo, la confianza, las rutinas, la distancia, el tiempo disponible, los intereses en común, el fallo en la manera de comunicar, entre otras. Para la psicóloga y sexóloga Delfina Ramos «hay circunstancias que van desgastando la relación muy lentamente; cortar a tiempo, antes de que se vuelva dañina, puede ser la mejor manera de seguir manteniendo un vínculo con la otra persona, aunque sea de amistad«.

El principio del final, sobre todo para relaciones que han sido duraderas suele ser negado por alguna de las partes ya que el duelo se vivirá de diferentes maneras siempre, porque existen factores que así lo determinan como:

– ¿quién dejó y quien fue dejado?,

-la razón por la que se termine la relación,

– si existen hijos o bienes en común,

– ¿con quién se queda la red de apoyo en común?,

– la edad que tienen ambas personas al asumir la ruptura, entre muchos otros.

A partir de aquí se desencadenará el duelo que no es más que el dolor que pasa la persona al enfrentarse a la pérdida.

El duelo en la ruptura amorosa se caracteriza por una de las experiencias más dolorosas y estresantes que se puede experimentar, seguido por la muerte de un ser querido (Sbarra, 2006). Sin embargo, este duelo no va a ser llevado de la misma manera, por las razones antes mencionadas. Por esto es importante que validemos las emociones de cualquier persona de nuestro circulo que pueda estar pasando por una situación similar o nuestras propias emociones ya que, al terminar una relación estamos cambiando metas, objetivos, rutinas y a la vez desapegándonos de la persona amada o no. En cualquier caso, no subestimemos lo que pueda sentir el otro.

 

Algunas recomendaciones para llevar de una mejor manera la ruptura son:

-Respetar tus emociones y las del otro(a).

-Buscar acompañamiento psicológico.

-Buscar actividades que te gusten y fomenten el disfrute de manera individual.

 

 

Referencias Bibliográficas:

https://elpais.com/elpais/2020/03/16/buenavida/1584340360_096221.html

Sbarra, D. (2006). Predicting the onset of emotional recovery following nonmarital relationship dissolution: A survival analyses of sadness and anger. En: Personality and Social Psychology Bulletin. Vol. 32, págs. 298 – 312.

 

Balanza

OBESIDAD Y CONFINAMIENTO

El 12 de Marzo del 2020 se decretó el estado de alarma nacional y se obligó a la población a permanecer en sus casas, a pesar que el estado de alarma tuvo un efecto muy positivo para detener la pandemia, este hecho provoco efectos muy negativos en otros aspectos importantes del día a día. Para algunas personas este confinamiento pudo tener consecuencias en los hábitos de alimentación y en el estilo de vida especialmente en los casos con obesidad (Bhasker 2020).

Factores que aumenta el riesgo

Izaola et.al (2020) tras realizar un estudio sobre el aumento de peso en el confinamiento, llegaron a la conclusión que se produjo un aumento de peso en las personas obesas más relacionado con el consumo snacks, por lo que propusieron programas online (estilo de vida, recomendación de alimentos sal, programas de ejercicio), como medidas preventivas.

Otro estudio indica que la mitad de su muestra a tenido un aumento de peso moderado, algunos de los factores que han visto que están afectando a este aumento de peso son los siguientes; ser joven, ser mujer, haber tenido excesos de peso en el pasado. Según indican los autores han encontrado una relación estrecha entre los hábitos de vida y la obesidad y como los cambios negativos en los hábitos de la vida afectan sobre el peso (Torres y Medina 2020). Otro estudio habla de la combinación de una mayor ingesta sumado con el sedentarismo.

Factores protectores

Varios estudios han observado que los pacientes obesos que estaban esperando una cirugía bariátrica durante el confinamiento no han aumentado de peso a pesar de la imposibilidad de hacer ejercicio y estar expuesto a situaciones estresantes como pérdidas de trabajo, aumento del estrés emocional, esto puede estar explicado porque a pesar de las limitaciones propia del confinamiento, estos pacientes han seguido manteniendo contacto telefónico con un equipo multidisciplinar que les iba dando tanto apoyo emocional como pautas de alimentación (Noguera 2021). Otros factores importantes de protección pueden ser: la familia, orientación hacía el logro, sentirse realizados, sensación de plenitud (Vergara, et. al,. 2021).

Conclusiones

Es importante no solo tener en cuenta los factores que ayudan a que aparezca la obesidad y se mantenga, si no a todos factores protectores, que van a proporcionar a las personar no solo los conocimientos para buscar alternativas a ciertas conductas (factores que afectan a que se de la obesidad y se mantenga) si no dotar a la persona de factores de protección más humanos, más orientados a los valores y principios de las personas. Es fundamental proporcionar un apoyo emocional y recursos para gestionar las emociones que se dan al lidiar con la vida cotidiana.

 

 

Referencias

Bhasker, A.G., Greve, J.W. Are Patients Suffering from Severe Obesity Getting a Raw Deal During COVID-19 Pandemic?. Obes Surg 30, 4107–4108 (2020). https://doi.org/10.1007/s11695-020-04677

Luis, D. D., Izaola, O., Primo, D., Gómez, E., Torres, B., & López Gómez, J. J. (2020). Efecto del confinamiento por COVID-19 sobre la ganancia de peso corporal autorreportada en una muestra de pacientes obesos. Nutrición Hospitalaria37(6), 1232-1237.

Noguera, F. S. C. (2021). Influencia del confinamiento debido a la pandemia covid 19 en los pacientes en espera de cirugía bariátrica. BMI-Journal11(2).

Torres, J. H. B., & Medina, L. G. B. (2020). Efectos del confinamiento por la pandemia de SARS-CoV-2 en trastornos metabólicos (Obesidad y DM2) y carcinoma lobulillar de seno. Salud & Sociedad5(1).

Vergara, C. M., Méndez, E. M., & Navarro, S. (2021). Percepción de calidad y sentido de vida en confinamiento social por la pandemia mundial Covid-19 en estudiantes universitarios. Palobra: Palabra que obra21(1), 117-129.

Emociones

Mentalizar, otra manera de empatizar

Haciendo revisión entre las revistas de divulgación científica de dentro de la psicología, encontramos un patrón de estudios en los que se estudia la capacidad mentalizadora en las personas con Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). Esta capacidad mentalizadora consiste en ser capaz de integrar, entender y tolerar el punto de vista de la otra persona, en cuanto a la capacidad de integrar sus pensamientos y sentimientos en su contexto, así como ser capaz de identificar y separarme de mis propios pensamientos y sentimientos, para verlos con perspectiva.

Puedo tener o no capacidad mentalizadora respecto a mis sentimientos o mis pensamientos, o respecto a lo que piensen o sientan los demás. Las personas con TCA tienen más problemas en su capacidad mentalizadora sobre sí mismos/as, y se vuelven incapaces de siquiera poner en palabras lo que sienten, reprimiendo además de forma inconsciente la evocación de estos estados emocionales (Aloi et al., 2017).

Como las emociones propias acaban saliendo, porque no pueden desaparecer cuando las tapamos, acaba suponiendo un desborde que precipita los síntomas con el cuerpo y la comida, y como se ha observado en los estudios científicos, es una de las principales causas del agravamiento de un TCA (Simonsen et al., 2020).

Debemos por lo tanto poner énfasis en el trabajo individual y familiar de la capacidad de identificar y exponer los estados emocionales y cognitivos de uno/a mismo/a y las demás personas de mi familia y otros significativos. Es necesario poder crear un espacio de confianza en el que poder entrenar la mentalización, la confianza en la reflexión y la convicción de su importancia. Necesitamos intentar entender la estructura mental del otro/a y de uno/a mismo/a sin prisa, evitando la tendencia a “salvarte de tus emociones” o de “resolver tus problemas emocionales”, porque esto último es otra manera de evitar la frustración, el aprendizaje del afrontamiento de responsabilidades y la tolerancia al malestar.

En Vínculo trabajamos la capacidad mentalizadora a través de ejercicios verbales y no verbales, de forma individual, en pareja y en familia, para que sientas que puedes tener un espacio físico y social donde poder exponerte a ti mismo/a y a lo que piensen/sientan las demás personas que te rodean.

José Miguel Budia. Doctorando en Psicología Clínica.

Referencias

Aloi, M., Rania, M., Caroleo, M., De Fazio, P., y Segura-García, C. (2017). Cognición social y funcionamiento emocional en pacientes con trastorno por atracón. Eur. Comer. Disord. Rev. 25, 172–178. doi: 10.1002/erv.2504

Gagliardini, G., Gullo, S., Tinozzi, V., Baiano, M., Balestrieri, M., Todisco, P., … & Colli, A. (2020). Mentalizing subtypes in eating disorders: a latent profile analysis. Frontiers in psychology11, 3243.

Simonsen, C.B., Jackobsen, A. G., Grøntved, S. y Telléus, G. K. (2020). El perfil de mentalización en pacientes con trastornos alimentarios: una revisión sistemática y un metanálisis. Norte. J. Psiquiatría. 74, 311–322. doi: 10.1080/08039488.2019.1707869

Anorexia Nerviosa

La Anorexia Nerviosa Multi-impulsiva, una de las peores consecuencias de los problemas en la crianza

El término Anorexia Nerviosa Multi-impulsiva (AN-M) es un término acuñado por el investigador Dr. Tamás Szalai Dömötör y su equipo de la Universidad Semmelweis, de Hungría. Se refiere a aquella Anorexia Nerviosa (AN) con una relación muy fuerte y frecuente con el Trastorno de la Personalidad Límite (TLP), un trastorno en el que la impulsividad y los problemas de identidad y de la gestión de las relaciones interpersonales son la parte central de la personalidad de quien lo sufre.

La comorbilidad entre un Trastorno Alimentario de subtipo Purgativo (como puede ser una Anorexia con vómitos o uso de laxantes y diuréticos; o una Bulimia Nerviosa clásica) y un TLP, puede llegar a ascender al 50% de los casos (Molina et. al., 2019). De hecho, es más fácil padecer un TLP si se tiene previamente un TCA que si se parte de una base sin patología (Friborg et al., 2014).

Lo que Szalai y su equipo han observado es que, de un grupo de 148 personas seleccionadas con una edad media de 31 años (edad en la que ya se ha determinado por completo el tipo de personalidad de una persona), aquellas personas que tenían una AN-M (el 11,8%) tenían la sintomatología de la Anorexia agravada, y habían referido dificultades o un menor cuidado por parte de sus padres, con una inseguridad en la relación hijo/a y cuidador/a que llegó a explicar el 14,5% de los síntomas impulsivos (Szalai, 2017). Destacó, sobre todo, que la tolerancia al malestar de este tipo de pacientes con AN-M era una de las variables que mejor explicaban el problema, y por ende que mejor funcionaban en terapia. Más aún, explica que los síntomas depresivos nos servían como un predictor de este problema.

 

Como trabajamos en Vínculo:

En Vínculo trabajamos con varias personas con este tipo de cuadros, y desde el punto de vista individual y familiar os enseñamos a tolerar el malestar y el sufrimiento que este tipo de trastornos genera. Como podéis observar, trabajar desde el principio con una persona que aparentemente sólo está triste puede prevenir un agravamiento sintomático de relevancia empírica. Los cuidadores/as, siendo padres, madres, hermanos/as y cualquiera de las alternativas posibles, necesitan entender que el trastorno genera un sufrimiento que ataca a todos los integrantes de la familia, y que la alternativa eficaz es enfrentarlo unidos, separando a la paciente de su problema y formando un equipo contra él, sin buscar responsables ni señalar culpables.

José Miguel Budia Velo

 

Referencias

Friborg, O., Martinussen, M., Kaiser, S., Øvergård, K. T., Martinsen, E. W., Schmierer, P. et al. (2014). Personality disorders in eating disorder not otherwise specified and binge eating disorder. Journal of Nervous and Mental Disease, 202(2), 119-125. http://doi.org/10.1097/NMD.0000000000000080.

Molina-Ruiz, R. M., Alberdi-Páramo, Í., Castro Oller, M. D., Gutiérrez Fernández, N., Carrasco Perera, J. L., & Díaz-Marsá, M. (2019). Personalidad en pacientes con trastorno alimentario en función de la presencia/ausencia de comorbilidad con trastorno límite de la personalidad. Revista mexicana de trastornos alimentarios10(1), 109-120.

Szalai, T. D. (2017). The relationship of attachment features and multi-impulsive symptoms in eating disorders. Orvosi hetilap, 158(27), 1058-1066.

Consejos de Nutrición

Nutrición en TCA ¿por qué es recomendable acompañar mi tratamiento con un/a nutricionista?

¿Qué beneficios aporta el incluir la nutrición en el tratamiento de un TCA?

 

Primero que todo, debemos tener en cuenta que existen muchos tipos de Trastornos de la Conducta Alimentaria (Anorexia Nerviosa, Bulimia Nerviosa, Trastorno por Atracón o la Ortorexia, así como otros trastornos poco conocidos, como la Pica y la Rumiación u otros más inespecíficos).

 

Por eso, el abordaje desde la consulta de nutrición no solo será diferente según el tipo de TCA, sino que también dependerá del estado de salud y del momento en el que se encuentre la persona, además de otros muchos aspectos relacionados con la conducta alimentaria. El desarrollo de la consulta se condicionará al estado de la paciente, no hay un único tratamiento.

 

Los beneficios que puede aportar la combinación de apoyo nutricional al tratamiento psicológico son infinitos, pero, sobre todo, son personales. Hay beneficios más generales como la mejor relación con la alimentación, la energía y vitalidad y la motivación por hacer cosas, y otros factores físicos, metabólicos y hormonales (ciclos hormonales, libido, salud intestinal, salud cardiovascular, etc.).

 

En casos de desnutrición, como en trastornos (restrictivos y/o purgativos) y crónicos, o en aquellos casos en los que hay una pérdida de peso elevada con un deterioro de la salud significativa, cuando se produce una mejora de la alimentación y del estado de salud, permite que determinadas cuestiones psicológicas como la percepción de uno mismo, la autoestima, el buen razonamiento, la lógica y la función cognitiva, también avancen. Esto es algo fundamental para la recuperación del TCA, evitar recaídas, o incluso para la eficacia de medicamentos y psicofármacos. Por todo esto desde Vinculo te invitamos a acompañar tu tratamiento terapéutico con abordaje nutricional en cuanto te lo recomiende tu psicóloga.

Los mandatos sociales sobre el físico de las mujeres y su influencia en los TCA

“A las mujeres nos han lavado el cerebro para que odiemos nuestros cuerpos. Eso es un hecho. Todo lo que nos rodea nos recuerda lo imperfectas que somos. Todo está mal. Tienes que tener un aspecto concreto. Así que, intenta ponerte frente al espejo, mírate y no te muevas. Acéptalo y no te juzgues. Es lo más difícil que he tenido que hacer”.

La actriz Emma Thompson pronunciaba estas palabras a principios de semana en la rueda de prensa de presentación de su nueva película en el Festival de Cine de Berlín y arrancaba una sonora ovación entre los asistentes. La repercusión internacional que supone que un personaje público de su alcance haya alzado la voz y puesto el foco sobre la enorme presión social que experimentamos las mujeres en torno a cómo debe ser nuestro cuerpo, es digno de reseñar.

Actualmente, las mujeres nos enfrentamos a un modelo de belleza imperante que gira en torno a la delgadez, a la perfección asociada a tener unas medidas concretas, la demonización del sobrepeso (o gordofobia), la intolerancia hacia la diversidad de los cuerpos, así como, a la presión social que continuamente recibimos para que nuestra imagen sea lo más parecida a este. Ambos elementos, junto a los comentarios y el escrutinio sobre nuestro físico al que estamos sometidas, tanto desde nuestro entorno más cercano como desde las diferentes redes sociales en las que interactuamos, constituyen importantes factores de riesgo sociocultural para el inicio y desarrollo de un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA).

Así, según Gismero (2020), los principales modelos socioculturales que han estudiado los riesgos sobre los TCA se han centrado sobre todo en factores relacionados con la idealización sociocultural de la delgadez en las mujeres:

  • la exposición a los medios,
  • las presiones para perder peso,
  • la internalización del ideal de delgadez, y las expectativas al adelgazar (por ejemplo, expectativas de mejora generalizada en la vida por perder peso).

Aspectos que están directamente relacionados con dos de los factores de riesgo más claros de la Anorexia Nerviosa y la Bulimia Nerviosa: la insatisfacción corporal y las dietas/ayuno.

La imagen corporal puede definirse como “el conjunto de percepciones, pensamientos y sentimientos que las personas poseen  respecto a su cuerpo”. La internalización de los ideales de belleza nos lleva a estimar la diferencia entre nuestro propio cuerpo y estos ideales, desencadenando insatisfacción corporal cuando este ideal no se puede alcanzar. En un momento de especial vulnerabilidad como es la adolescencia y en el que la aceptación social de los iguales se convierte en un elemento crucial, la insatisfacción corporal puede llevar a una baja autoestima, empeoramiento en el estado de ánimo y a comportamientos alimentarios perjudiciales, que conduzcan al inicio de un TCA.

La investigación científica en este tema ha logrado evidencias de que determinados usos de las distintas redes sociales (especialmente hacer comparaciones basadas en la apariencia física) están relacionados con comportamientos alimentarios restrictivos (como restricción en cantidad de alimento o en ciertos tipos de alimentos), de que hay relación entre el uso de Facebook con la imagen corporal y los desórdenes alimentarios y de que el uso de redes sociales está relacionado con descenso de la autoestima, así como con un aumento de la insatisfacción corporal (Gismero, 2020).

Por todo lo descrito anteriormente, pese al enorme peso que tales dictados socioculturales tienen sobre nosotras, es importante  para vinculo que en terapia seamos sensibles y conscientes de estas realidades y trabajemos en favor de la concienciación en la diversidad corporal, en la aceptación incondicional de nuestro cuerpo (más allá de nuestra talla, mientras estemos saludables) o en la desconfirmación e invalidación de esquemas de pensamiento colectivo que asocien nuestra valía o éxito personal en función de nuestra apariencia física.

Marta Llorente Asenjo

 

Referencias

Gismero González, M. E. (2020). Factores de riesgo psicosociales en los Trastornos de la Conducta Alimentaria: Una revisión y algunas consideraciones para la prevención y la intervención.

Uchôa,F. N. M., Uchôa, N. M., da Costa Daniele, T. M., Lustosa, R. P., Garrido, N. D., Deana, N. F y Alves, N. (2019). Influence of the Mass Media and Body Dissatisfaction on the Risk in Adolescents of Developing Eating Disorders. International  Journal of  Environmental  Research and Public Health, 16, 1508. doi:10.3390/ijerph16091508

Factores de riesgo para sufrir un TCA – Asociación contra la Anorexia y la Bulimia. Disponible en: http://www.acab.org/es/que-son-los-trastornos-de-la-conducta-alimentaria/factoresde-riesgo-para-sufrir-un-tca

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