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AÑO NUEVO, VIDA NUEVA. LA MOTIVACIÓN POR SUPERAR EL TCA.

Comienza un nuevo año, y como es natural en nuestra forma de funcionar, tenemos que hacer un resumen valorativo de lo que ha sido el 2021 para nosotros, así como el plantear el futuro que queremos de cara al 2022.

Es cierto que el 2020 y el 2021 no se pueden considerar como años en los que las valoraciones reflejen una realidad generalizable, de si lo hemos hecho mejor o peor respecto a nuestro autocuidado en comparación con el año anterior. Está claro que tendremos que premiar nuestros éxitos a través del autorreconocimiento, pero ¿qué hacemos con nuestros fracasos? ¿Cómo he de hacer una valoración realista de si lo he podido hacer mejor de lo que lo he hecho?

Entendemos que has hecho una valoración realista del fracaso si (Marlatt y Gordon, 1985):

  • Entiendes que es un fallo y no un fracaso. Y que tu fallo no te convierte en una inútil, incapaz o incompetente ni se sustenta en eso. Puedes cometer errores, como recaer en los síntomas, o dejar de cumplir una pauta y otros muchos otros, y ello no conlleva un fracaso absoluto sino sólo un fallo concreto, situacional.
  • Sabes que vas a aprender de ese error para intentar no cometerlo en más ocasiones, porque te importa mucho lo sucedido y quieres cambiarlo. Una actitud tolerante con el fallo y su frustración hace que no se convierta en fracaso.
  • Sabes que, cuando te enfrentas a la incertidumbre de una nueva situación, puedes hacerlo bien porque tienes una experiencia previa, de la que se pueden extraer lecciones incluso fallando. Hay que promover la autoeficacia.

Con esto llegamos a la conclusión de que de la caída podemos aprender algo nuevo. Es una frase que oirás mucho en nuestro centro si decides empezar tratamiento con nosotros/as o si ya estás con uno de nuestros/as profesionales.

También es cierto que debemos afrontar un fallo como lo que es. Entender que es algo que debemos evitar y pelear por evitarlo. Pelear por entrar en la tentación de fallar siempre es lo primero. El problema de la excesiva autoexigencia y autocastigo es el catalizador de la entrada al bucle destructivo que transforma el fallo situacional en fracaso.

La entrada al bucle tiene también otro tobogán que hace más difícil la evitación de este, las expectativas no realistas. No puedo pretender obligarme a hacer cosas de las que no estoy lista por tener un fuerte deseo de salir de mi TCA. El cambio se debe asimilar a un ritmo en el que el tratamiento suponga un reto, lejos del aburrimiento o la autoexigencia desmedida. Si puedo dar más, está claro que vamos a intentar dar más. El problema viene cuando no soy consciente de que no puedo dar más, o cuando veo que intentar ir rápido me desespera más de lo que me ayuda.

Los psicólogos/as, en el principio de todo, nos centramos en conocer la forma de funcionar de tu persona y de tu familia y otros significativos, para entender cuál es la necesidad y cuáles las herramientas. También observamos cómo te ves tú en cuanto a tu forma de afrontarlo, herramientas y apoyos, y a veces es necesario empezar desde el denominado paso 0. El paso 0 es el de entender porqué quieres deshacerte del problema y cuál es la motivación y el procedimiento que deseas aplicar, por dónde deseas empezar, qué elementos del cambio no estás siendo consciente de que necesitas cambiar.

Cuando el paso 0 se completa, el psicólogo/a y el/la paciente van en sintonía y es más fácil que el tratamiento tenga éxito.

¿Os dais cuenta de cuántos factores influyen en que una terapia tenga éxito? ¿De cuántas cosas depende que tu motivación crezca, se mantenga o decaiga? ¿Tienes dudas sobre si es realista tu valoración del fallo o del éxito?

El equipo de Vínculo no sólo habla de síntomas, pautas y problemas familiares. También hablamos de la persona dentro de sus circunstancias, pasadas y presentes. Pretendemos la ayuda desde el paso 0 hasta el paso final, y nos frustramos, motivamos y animamos contigo durante el tratamiento. Porque en todos los tratamientos hay altibajos, y el tratamiento consiste en saber analizarlos y sacarles provecho.

LA IMPORTANCIA DE LA EXPRESIÓN EMOCIONAL Y EL APOYO SOCIAL EFECTIVO

En estos tiempos de pandemia hemos notado lo fundamental que es transmitir las emociones no sólo a través de las palabras, sino también a través de hechos y acciones, como es dar un abrazo, una caricia o un «vamos a quedar». La situación de miedo e incertidumbre que las circunstancias nos obligan a vivir hace que, para muchas personas con problemas previos de expresión emocional  esto sea un verdadero suplicio.

Conectar con estas personas es, en muchas ocasiones, imprescindible para que su pronóstico no empeore. Un gesto de afecto, un beso o un abrazo son recursos que en un principio no parecen otra cosa que añadidos al apoyo social general, pero estos pueden significar la diferencia entre la vida o la muerte, el éxito o el fracaso terapéutico o un día más o menos de sufrimiento.

¿Quieres ayudar a que tu pareja, amigo/a o familiar mejore su expresión emocional?

Si no soy capaz de identificar y expresar mis emociones de manera satisfactoria, cuando tenga un problema no voy a sentirme comprendido y voy a entrar en un bucle infinito de discusiones. Lo primero que debo hacer es crear y alentar un espacio físico y social en el que se favorezca la expresión emocional.

EL ESPACIO FÍSICO

  • Espacio cómodo y sin distractores (ni móviles, ni tele, ni tablet ni ordenadores).
  • Comunicación no verbal: oriento mi cuerpo hacia la persona que habla. La miro a los ojos y escucho atentamente.
  • Hablo desde “mi punto de vista”, y no desde “lo que es”. Aunque coincidan y tengas razón, la otra persona se va a sentir atacada.
  • No interrumpo. En psicología llamamos Puntuación al fenómeno de interrumpirse entre personas que tienen un conflicto cuando una de ellas lo cuenta desde su punto de vista y es interrumpido por la otra persona que se ha ofendido. Esto no favorece la expresión emocional, sino el conflicto.
  • No cerramos la conversación hasta que todos los presentes hayan expresado su punto de vista.

 

EL ESPACIO EMOCIONAL, LA VISIBILIDAD

  • Evitar hacer comparaciones: Lo que vive la persona es único, y la comparación va a enfadar a quien se expresa porque no se tienen en cuenta las circunstancias de cada uno.
  • No invalidar: evitar los comentarios del tipo “no te tienes que sentir así”, “no estés triste”. Sustituirlo por “no me gusta que estés así”, “me inquieta verte triste”.
  • Evitar la paradoja pragmática, o la comunicación doble vinculante: es el famoso “haz lo que quieras”, en el que digo verbalmente que eres libre de hacer lo que quiera sin ofenderme, pero con el tono subrayo exactamente lo opuesto. Si quiero expresar que es algo que me molestaría que hicieras, lo expongo abiertamente.
  • Evitar la tendencia a buscar el culpable: la culpa no es de todos ni de ninguno. La culpa es algo que no permite explicar un suceso de forma realista, porque normalmente las personas no buscan hacer daño a sus seres queridos. Hay excepciones, pero ver lo acontecido como una suerte del cúmulo de múltiples causas, entre las que pueden estar los errores cometidos por uno, es más realista y se vive mejor desde la persona que tiene problemas de expresión emocional.
  • Evitar el error fundamental de atribución: lo negativo que le pasa a los demás no es sólo por cómo son, y lo positivo que nos pasa a nosotros no es sólo por cómo somos. Todo es relativo no se le puede atribuir todo a la persona ni tampoco a las circunstancias

Creando un espacio físico y social que favorezca la expresión emocional mejoramos también la calidad de la comunicación entre personas. Notaréis como, a pesar de ello, hay personas a las que les cuesta sacar aquello que tienen dentro. Les falta práctica y entrenamiento.

Desde Vinculo trabajamos en el entendimiento propio y ajeno en lo emocional de la persona. Te ayudamos a que te expreses y conectes mejor con la gente, para que esa gente pueda llegar a ayudarte o entenderte de una forma más sencilla. También trabajamos con parejas, familia e incluso amigos que quieran acompañarte en este proceso.

 

José Miguel Budia

Fiestas sin excesos

Hoy en dia navidad, fin de año y el día de reyes es para muchos la época más esperada del año, estas fechas las tenemos percibidas como tiempos para compartir con la familia y disfrutar, dar y recibir se vuelve parte de estas semanas casi como una norma, pero ¿somos conscientes y hemos pensado en cómo gestionar los regalos para los niños de cara a estas fiestas?.

El comercio nos abruma y llena de estímulos consumistas, tanto niños como adultos llegamos en muchos puntos a sentir la ¨necesidad¨ de tener algún objeto debido al bombardeo constante de ropa, juguetes, perfumes o cualquier objeto en general.

Llegado a este punto, ¿influye realmente la cantidad de regalos que desenvolvemos con que tan felices podamos llegar a ser?; pues a esta pregunta Laura Markham nos tiene una respuesta y en sus estudios hace referencia a que: “se demuestra que tener muchas posesiones materiales, usualmente nos hace valorarlas menos” es decir, mientras más le presentemos un estimulo a un niño este menos agradecido será, de igual modo está demostrado que cuando no nos sentimos agradecidos, no nos sentimos felices. Así que podríamos resumirlo de la siguiente manera:

abundancia material + ausencia de gratitud = menos felicidad.

Dicho esto, desde Vinculo queremos brindarles a continuación algunos tips para ayudarles a manejar la ansiedad de la compra de los regalos durante las festividades:

  • Si es posible y la edad del niño/a lo permite hacer una lista en conjunto de sus deseos, tratar de descartar los juguetes que no aportarán mayor beneficio.
  • Comprar juguetes que creas que tu como adulto puedes compartir con el/la niño/a, algunos de estos son: juegos de mesa, rompecabezas, juegos de roles.
  • Asegúrate a la hora de dar un regalo que pueda tornarse sexista que al niño le guste el juguete por lo que es y no porque se trate de una elección que le ha impuesto su rol.
  • Regala experiencias como: ir a un parque de atracciones, ir a su restaurante favorito, un curso, alguna salida con amigos, etc.
  • Ten en cuenta las debilidades del niño/a que tú observas o que sus profesores te indican para comprar los regalos.
  • Evita regalar dispositivos electrónicos y si los regalas que sean en una edad en la que se pueda aprovechar de forma saludable, si eres capaz de controlar su uso para no convertirlo en abuso o dependencia; y que se use mayoritariamente para actividades también grupales (parchis o ajedrez en tablet, competiciones de partidas de 2).
  • Si no es posible controlar la cantidad de regalos que se le dan al niño/a, guarda algunos y utilizalos posteriormente para reforzar conductas. Ya que si a un/a niño/a se le muestran muchos regalos , no pueden centrar su atención en todos, por lo cual terminan desinteresados por la mayoría de estos. También puede darse lo que se conoce como “el síndrome del niño hiperregalado” que, genera frustración a largo plazo ya que como comentamos anteriormente si un niño se acostumbra al estímulo de recibir regalos constantemente cualquier caso que rompa esta rutina se convertirá en algo inadmisible, también se pierde la ilusión por lo que la reacción es más apática cada vez.

Desde Vinculo esperamos que tengáis unas felices fiestas, siendo conscientes en las compras.

Josmary Brazón

Autolesiones en adolescentes: una problemática en ascenso

Las autolesiones constituyen uno de los problemas psicológicos que, durante los últimos años, ha crecido notablemente entre la población adolescente y que más preocupación e inquietud genera entre todos aquellos que forman parte de su círculo más cercano (padres, educadores o grupo de iguales). Read more

Testimonio TCA

El TCA en primera persona

Prácticamente a diario, en la Asamblea General de las Naciones Unidas se reclaman espacios en los que poder sensibilizar, concienciar e informar sobre dilemas y problemas sin resolver, con la finalidad de promover campañas concretas que puedan ayudar a mitigar la situación. Read more

Imagen de Hieu Van en Pixabay

LA TRAMPA DE LA AUTOEXIGENCIA

Vivimos en una sociedad en la que los mandatos sociales de la apariencia y el rendimiento cobran cada vez más relevancia. Frases como “deberías haber hecho”, “tendrías que”, o “tú sólo/a puedes”, hacen que la autoexigencia vaya ocupando cada vez más lugar en nuestro día a día. Obligándonos a mantener unos estándares que, en la mayoría de los casos, no encajan con nuestra realidad.

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EL perdón

El perdón. Un símbolo de crecimiento personal

El perdón es una virtud que podemos ofrecer tanto a los demás como a nosotros/as mismos/as. De hecho, para poder darlo a los demás, primero tenemos que ser capaces de usarlo con nosotros/as. Es un producto derivado del amor: si no somos capaces de amarnos y reconocer en nosotros/as la majestuosidad de la naturaleza humana, no seremos capaces de considerar a los demás como buenos/as. Read more

doble mensaje vinculante

EL MENSAJE DOBLE VINCULANTE

La comunicación doble vinculante es un tipo de comunicación en la que se manda un mensaje positivo de forma explícita, pero uno negativo de manera implícita, de tal forma que lo verbal y no verbal no encajan. Por ejemplo, una persona puede decirle “me gustas” a otra de manera verbal, pero mediante lenguaje no verbal le puede estar demostrando lo contrario. Read more

De la alianza terapéutica individual a la danza terapéutica familiar

A pesar de que existen muchas teorías y enfoques psicológicos desde los que trabajar, se ha descubierto que todos ellos comparten una serie de características, a las cuales se denomina factores comunes. Una de dichas características, que es indispensable en cualquier enfoque terapéutico, es la alianza terapéutica.

 

Parece interesante contemplar que a pesar del gran pluralismo y creatividad que existe en las diferentes técnicas de intervención, es indiscutible el peso que se le da a la relación terapéutica y a los diferentes matices con los que se contempla.

Carl Rogers (1980a) fue el primero en defender que la psicoterapia era efectiva no tanto por el empleo de determinadas técnicas, sino por el tipo de relación que se establecía con el/la paciente. Ser empático/a, congruente, cálido/a y aceptar positiva e incondicionalmente al paciente serían las características fundamentales que debería tener el/la terapeuta.

 

Según Bordin (1994), la alianza terapéutica es un constructo que se hace operativo por medio de tres componentes: acuerdo entre paciente y terapeuta respecto a los objetivos de la terapia, acuerdo acerca de las tareas propias de la terapia que se esté llevando a cabo, y establecimiento de un vínculo entre paciente y terapeuta que «probablemente se siente y expresa por medio del aprecio, la confianza y el respeto mutuo, y por la percepción de que existe un compromiso común y una recíproca comprensión de las actividades psicoterapéuticas».

 

En este sentido, se puede contemplar la alianza terapéutica como el punto de encuentro entre dos planetas distintos, pertenecientes al mismo universo, con muchos puntos en común, donde no importa quién ni por qué, donde la prevalencia se le concede a la aceptación y no al juicio, en el que el/la terapeuta acompaña al paciente en su viaje exploratorio sirviéndole de bastón en el que apoyarse, ayudándole de este modo en la identificación de los diferentes recursos que tiene a su alcance.

 

Es por esto, que el primer objetivo en toda terapia, y en especial con pacientes con patología vincular, es crear un espacio seguro; pero la seguridad no es una variable que preexista al encuentro terapéutico, sino que es una variable que tenemos que co-construir. Tiene que ser una característica emergente del encuentro, y para que se vaya construyendo a lo largo de todo el proceso, necesariamente la relación pasará por impasses (entendida como una situación con difícil solución), tensiones o rupturas.

 

De este modo, podemos considerar que hacer terapia es una danza, en el que el/la terapeuta se compromete a “aprender” los pasos necesarios para acompañar en el baile vincular paciente-terapeuta, tomando compromiso en la constante revisión de sus límites, barreras y dificultades para lograr de este modo estar afinado/a como “instrumento” que es como terapeuta en la relación, con su personalidad, dificultades, historia personal, forma de ser y hacer específica, en pro de ofrecer al paciente un espejo cristalino libre de  expectativas; en definitiva, un contacto de persona a persona,  en el que como indica Jose María Gondra (1978), señalando palabras de C.Rogers: “Es un interés tal por la persona, que se evita todo deseo de interferir en su desarrollo y de utilizarlo en vistas a metas propias”.

 

Es por esto que se puede afirmar que para que la alianza terapéutica sea buena, tanto el/la terapeuta como el/la paciente deben aunar su experiencia y conocimientos, siendo capaces de adoptar distintos puntos de vista, entenderlos y aceptarlos, estando abiertos al cambio.

 

En paralelo a la co-construcción de dicha alianza paciente-terapeuta, parece interesante contemplar que dicha relación terapéutica con una pareja o familia parte de una complejidad que la hace diferente de la alianza terapéutica individual. Dicha complejidad radica en que el trabajo pasa de ser con una persona a serlo con un sistema o conjunto de personas, cada una de ellas con sus características individuales. El trabajo del terapeuta en terapia familiar, para crear un sistema terapéutico caracterizado por las alianzas, debe sustentarse en aspectos tanto técnicos como teóricos (Carpenter, Escudero, y Rivett, 2008). Desde el plano teórico hay una orientación básica: el terapeuta ha de prestar atención simultánea a las necesidades del sistema en su conjunto y de sus miembros a nivel individual, entrelazándolas de una forma que tenga sentido para todos los miembros del sistema mediante el “re-encuadre” del problema. Dicho re-encuadre suele incluir señalar las buenas intenciones de todos/as (Pittman, 1987), así como enfatizar los valores comunes y las fortalezas del sistema en su totalidad. Esto es fundamental, ya que la creación de una buena alianza con el sistema familiar y entre los miembros de la familia exige muchas veces transformar las metas individuales en metas de grupo, de forma que la terapia sea experimentada por cada miembro de la familia/pareja como “nuestra terapia”, en el que ninguna de las partes del sistema se sienta amenazada o en peligro.

 

Es por todo esto que, en Vínculo, cuidamos y trabajamos en la creación de una buena alianza terapéutica tanto a nivel individual como en terapia familiar, en el que trabajando de forma conjunta se avance en el camino al bienestar individual y con él, en el familiar.

 

 

Bibliografía:

Rogers, C. (1980a). Condiciones necesarias y suficientes del cambio terapéutico de personalidad. En En J. Lafarga, & J. Gómez (Eds.), Desarrollo del potencial humano: aportaciones de una psicología humanista, Vol. 1. México D.F.: Trillas.

Bordin, E.S. (1994). Theory and research on the therapeutic working alliance: New directions. En A.O. Horvath y L.S. Greenberg (eds.), The working alliance: Theory, research and practice. New York: Wiley and sons.

Gondra, J.M. (1978). ( Apuntes sobre la psicoterapia de G. Egan: un modelo integrador postrogeriano. Barcelona: Instituto Erich Fromm de Psicología Humanista.

Capenter, J., Escudero, V. y Rivett, M. (2008). Training family therapy students in conceptual and observation skills relating to the therapeutic alliance: an evaluation. Journal of Family Therapy.

Pittman, F. (1987). Turning points: Treating families in transition and crisis. Nueva York: Norton.

Marta Narro

Imagen de 🎄Merry Christmas 🎄 en Pixabay

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